
En el minuto 57 del encuentro entre el club madrileño y el equipo de Turín, Jude Bellingham logró marcar tras aprovechar un rebote favorable después del disparo de Vinicius. Este gol fue el primero del inglés en los últimos cuatro meses, lo que le permitió liberarse de la tensión psicológica y recuperar la confianza en el campo.
Desde su anterior gol, conseguido en junio en el partido contra el equipo mexicano Pachuca en el Mundial de Clubes, Bellingham estuvo recuperándose de una lesión en el hombro. Inició la nueva temporada decidido a recuperar pronto su mejor forma y ayudar al equipo.
Tras una serie de partidos discretos, en los que el centrocampista no pudo mostrar todo su potencial, Bellingham volvió a entusiasmar a los aficionados en el estadio Santiago Bernabéu. Las gradas lo apoyaron con su cántico habitual y el jugador celebró el tanto con su ya característica forma de festejar.
La importancia del gol para el equipo es difícil de sobreestimar. El tanto de la victoria no solo aportó tres puntos, sino que también simbolizó el regreso del líder al once titular. El propio Bellingham resaltó que es especialmente valioso marcar en casa y destacó la importancia del juego colectivo y de su aporte personal al resultado.
En la primera mitad del partido, el inglés tuvo dificultades para adaptarse al nuevo esquema táctico, pero logró hacerse notar dando dos pases clave y manteniendo el peligro en el área rival.
Al analizar la temporada pasada, Bellingham fue autocrítico, pero recordó sus propios números: 15 goles y 14 asistencias. Comentó que el equipo cambiaba de táctica con frecuencia y que él mismo no siempre lograba mantener la regularidad en el juego. Sin embargo, el centrocampista no considera que el año pasado fuera un fracaso, aunque reconoce que muchos tuvieron una impresión diferente.
Bellingham no evitó hablar de los errores y momentos difíciles relacionados con la temporada anterior. Señaló que, tras la operación en el hombro y el cambio de entrenador, tuvo que adaptarse a nuevos requerimientos. Según dijo, hay periodos en los que el equipo no consigue el máximo resultado y es importante aprender de esas situaciones.
La última vez que Bellingham había marcado en casa fue el 1 de abril de 2025, cuando su gol ayudó a los madrileños a llegar a la final de la copa nacional. En el partido contra los turineses volvió a sentir la alegría del apoyo de los aficionados tras marcar un gol.
Al responder a una pregunta sobre el ánimo del equipo, Bellingham destacó que la capacidad de ganar incluso sin jugar de forma brillante fue lo que distinguió a los madrileños en su primer año en el club. En la pasada temporada, según él, eso faltó y el equipo perdió puntos en partidos complicados. Ahora, el jugador está convencido de que el grupo puede utilizar los tropiezos del pasado como un impulso para seguir creciendo y mejorar sus resultados.











