
China está finalizando los preparativos para el lanzamiento simultáneo de tres modernos cohetes reutilizables, cada uno de los cuales podría cambiar el equilibrio en el mercado de servicios espaciales. Ya han sido instalados en las plataformas de lanzamiento el Long March 12A, el Zhuque-3 y el Tianlong-3, desarrollados tanto por empresas estatales como privadas. Su principal objetivo es el despliegue masivo de satélites para formar constelaciones nacionales de internet y ofrecer una alternativa a las soluciones de lanzamiento extranjeras, gracias a la reducción de costos y al incremento de la frecuencia de lanzamientos.
Está previsto que Long March 12A y Zhuque-3 realicen sus primeros vuelos ya en diciembre. Ambos cohetes no solo deberán colocar la carga útil en órbita, sino también recuperar la primera etapa, aterrizándola aproximadamente a 400 kilómetros del lugar de despegue. Aunque el Tianlong-3 también fue diseñado como reutilizable, en su primer lanzamiento no se contempla la recuperación de la etapa.
Según ingenieros familiarizados con el proceso, el nivel de preparación del Long March 12A es comparable al del Zhuque-3. Dentro del sector, sigue el debate sobre cuál de los lanzadores será el primero en intentar históricamente para China el aterrizaje de la primera etapa. Este acontecimiento podría convertirse en un hito clave para todo el programa espacial chino.
Apuesta por la reutilización y la competencia
Los tres cohetes fueron diseñados pensando en su reutilización, lo que permitirá reducir significativamente los costos de lanzamiento y aumentar la frecuencia de las misiones. Este enfoque ya ha demostrado su eficacia en el caso de las empresas estadounidenses, y ahora China busca no solo alcanzar, sino también superar a sus competidores internacionales.
Se presta especial atención al Zhuque-3, desarrollado por la empresa privada LandSpace. En octubre, el lanzador superó con éxito las pruebas de abastecimiento y los ensayos estáticos de encendido en el cosmódromo de Jiuquan. Sin embargo, el lanzamiento tuvo que ser pospuesto debido a un incidente con la nave tripulada Shenzhou-20 en la estación espacial Tiangong a principios de noviembre. Ahora, el despegue está previsto para el último fin de semana del mes.
El Long March 12A, desarrollado por una empresa estatal, también está listo para su lanzamiento en diciembre. Si ambas misiones tienen éxito, estos cohetes no solo podrían posicionar a China a la cabeza en número de lanzamientos comerciales, sino también consolidar su presencia en el mercado global de servicios espaciales.
Características tecnológicas y perspectivas
Cada uno de los tres cohetes cuenta con sus propias características técnicas. Long March 12A y Zhuque-3 están diseñados para recuperar la primera etapa mediante aterrizaje controlado, una práctica nunca antes realizada en China. Aunque el Tianlong-3 también es reutilizable, en su primer vuelo se limitará únicamente a poner la carga útil en órbita.
Expertos señalan que el éxito de estos proyectos permitirá a China crear sus propias constelaciones de satélites para ofrecer servicios de internet en todo el país y también en el extranjero. Además, los nuevos lanzadores podrían captar la atención de clientes internacionales que buscan soluciones fiables y económicas para poner satélites en órbita.
En los próximos meses, la atención de los expertos estará centrada en los resultados de los primeros lanzamientos. El éxito de estas misiones será clave para el desarrollo futuro de la industria espacial china y su capacidad de competir con los principales actores a nivel mundial.
Dentro de la industria: la lucha por el liderazgo
En la comunidad profesional continúan las discusiones sobre qué lanzador logrará primero el aterrizaje de la primera etapa. Este paso no solo supondrá un avance tecnológico, sino que también será un símbolo de una nueva etapa en el desarrollo de la tecnología espacial china. Si tiene éxito, China podrá ofrecer servicios al mercado comparables en calidad y precio con los de Estados Unidos y Europa.
Paralelamente, se trabaja en la mejora de los sistemas de control y seguridad para garantizar la máxima fiabilidad en los lanzamientos reutilizables. Los ingenieros señalan que cada cohete ha pasado una serie de pruebas que confirman su preparación para operar en condiciones reales.
Se espera que en los próximos años China aumente considerablemente la cantidad de lanzamientos comerciales y que los nuevos vehículos reutilizables se conviertan en la base para el desarrollo futuro del programa espacial nacional.
Por cierto, sobre la empresa LandSpace
LandSpace es una de las primeras empresas aeroespaciales privadas de China, fundada en 2015 en Pekín. Se especializa en el desarrollo y la fabricación de lanzadores de nueva generación dirigidos al mercado comercial. LandSpace se hizo conocida gracias al proyecto Zhuque-1, el primer cohete privado chino, que despegó en 2018. A pesar del fallo en su primer lanzamiento, la empresa continuó adelante y pronto presentó el Zhuque-2, más avanzado, convirtiéndose en el primer cohete del mundo impulsado por metano que alcanzó con éxito la órbita. Actualmente, LandSpace compite activamente con los gigantes estatales y otros actores privados, buscando liderar tanto el mercado nacional como el internacional. Sus logros atraen la atención de inversores y expertos a nivel global, y nuevos proyectos como el Zhuque-3 confirman el alto nivel de ambición tecnológica de la compañía.












