
El año 2025 fue para China una auténtica prueba y al mismo tiempo un triunfo en la exploración espacial. Durante doce meses, el país no solo batió su propio récord de lanzamientos, sino que se acercó al desarrollo de cohetes reutilizables, realizó ensayos a gran escala de su programa lunar y, por primera vez, enfrentó una situación de emergencia en órbita que logró resolver sin pérdidas. Los ingenieros y científicos chinos demostraron al mundo que el país está preparado para nuevos retos y no piensa ceder su liderazgo en la carrera espacial.
Este año, China superó con creces su récord anterior de lanzamientos anuales, que era de 68 en 2024. En diciembre, la cifra superó los 80 intentos y aún podría aumentar. A pesar de dos fallos relacionados con empresas privadas, la serie estatal de cohetes Changzheng (Long March) continuó funcionando sin accidentes, manteniendo su impecable historial desde 2020.
Especial atención recibieron los intentos de desarrollar cohetes reutilizables. La empresa Landspace lanzó por primera vez el Zhuque 3 a órbita, aunque el retorno de la primera etapa falló durante la maniobra de aterrizaje. Para finales de año se espera el lanzamiento del nuevo cohete reutilizable Long March 12A, que podría ser un paso clave hacia misiones de retorno regulares, casi una década después del éxito de SpaceX con Falcon 9.
Megaconstelaciones y nuevas misiones
El aumento del número de lanzamientos se debe en gran medida a la construcción de dos gigantescas constelaciones satelitales: el proyecto nacional Guowang y Thousand Sails, impulsado por Shanghái. Cada una de ellas prevé más de 10.000 satélites, como respuesta a iniciativas occidentales como Starlink. Solo para Guowang se han realizado 15 lanzamientos este año, y para 2026 se espera que la cifra aumente aún más.
La misión Tianwen 2, lanzada en mayo, también se convirtió en un logro importante. La nave se dirige hacia el asteroide Kamo’oalewa para recolectar muestras y traerlas a la Tierra. Tianwen 2 es la segunda expedición china de exploración espacial profunda, después de la exitosa misión a Marte en 2020. Por cierto, el orbitador marciano sigue funcionando y recientemente captó imágenes únicas del cometa interestelar 3I/ATLAS.
En la órbita terrestre baja, China realizó un experimento reabasteciendo de combustible a un satélite en altura geoestacionaria. Este avance podría ampliar significativamente la vida útil de los aparatos, reducir la cantidad de desechos espaciales y aumentar la flexibilidad en la gestión de la constelación orbital.
Ambiciones lunares
En 2025, China avanzó notablemente en la preparación para la misión tripulada de alunizaje que espera concretar antes de 2030. Se llevaron a cabo pruebas clave: la etapa acortada del nuevo cohete lunar, el despegue y aterrizaje de una maqueta del módulo lunar Lanyue en condiciones que simulan la superficie del satélite, así como un test de emergencia de la cápsula para la tripulación. Estos logros han intensificado los temores en Estados Unidos de que los astronautas chinos puedan adelantarse a los estadounidenses en el regreso a la Luna.
Paralelamente, China continúa desarrollando su estación orbital Tiangong. Para 2025 estaban previstas tres misiones: las tripuladas Shenzhou 20 y 21, así como la nave de carga Tianzhou 9. Sin embargo, los planes se corrigieron tras detectarse una grieta en la escotilla de Shenzhou 20, presuntamente causada por el impacto de basura espacial. La tripulación fue evacuada a la Tierra con la llegada de Shenzhou 21, y la nave de reserva Shenzhou 22 se preparó y lanzó rápidamente a órbita como ‘bote salvavidas’.
Planes a futuro
En 2026, China planea aumentar aún más el ritmo de lanzamientos, continuar con las pruebas de cohetes reutilizables y ampliar la infraestructura de sus cosmódromos, incluyendo instalaciones en el desierto de Gobi (Jiuquan), en la isla de Hainan y la base marina en la provincia de Shandong. Entre las misiones clave está el lanzamiento de Chang’e 7 al polo sur lunar para buscar hielo de agua y la misión conjunta con la Agencia Espacial Europea, SMILE, dedicada al estudio del clima espacial.
En cuanto a vuelos tripulados, China prepara dos expediciones a la estación Tiangong: Shenzhou 23 y 24. Se espera que una de ellas lleve por primera vez a un astronauta de Pakistán, quien pasará varios días en la estación y regresará a la Tierra junto a dos colegas chinos. Uno de los astronautas chinos permanecerá en órbita durante un año completo, estableciendo un nuevo récord nacional.
La atención estará puesta especialmente en los vuelos debut del cohete Long March 10 y la nave Mengzhou, cuyo éxito será determinante para el programa lunar. China busca adelantarse a sus competidores y consolidar su posición como potencia espacial líder.
Si no lo sabía, la Administración Nacional del Espacio de China (CNSA) es el organismo estatal responsable de implementar los programas espaciales del país. En los últimos años, la CNSA ha situado a China entre los líderes mundiales tanto en número de lanzamientos como en la envergadura de sus proyectos. Entre los principales logros figuran la creación de su propia estación orbital, exitosas misiones a la Luna y Marte, así como el desarrollo del sector espacial comercial. Entre los planes de la agencia se encuentran una expedición tripulada a la Luna y la exploración del espacio profundo.












