
Hace casi mes y medio, la sonda marciana MAVEN dejó de responder repentinamente a las señales desde la Tierra. Tras una pausa obligada por un eclipse solar, la NASA reanuda los intentos de captar alguna respuesta del aparato, que durante años fue un enlace clave entre Marte y los científicos terrestres. La situación se complica porque MAVEN no es solo un instrumento científico, sino también un retransmisor fundamental de datos para los rovers Curiosity y Perseverance.
En diciembre del año pasado, MAVEN desapareció, como de costumbre, detrás de Marte, lo que interrumpió temporalmente la comunicación. Sin embargo, tras salir de detrás del planeta, el aparato no dio señales de vida. Los últimos datos de telemetría, recibidos antes de esto, no mostraban ninguna anomalía. No obstante, el análisis de la información fragmentaria indicó que MAVEN empezó a girar de forma inusual y, posiblemente, abandonó su órbita prevista.
Silencio inquietante
Desde entonces, a pesar de numerosos intentos de restablecer el contacto, el aparato sigue sin responder. Incluso el rover Curiosity intentó en dos ocasiones detectar a MAVEN en el cielo marciano, pero sin éxito. A finales de diciembre, la NASA se vio obligada a detener totalmente cualquier intento de comunicación debido a un eclipse solar, cuando las señales de radio entre la Tierra y Marte se vuelven inestables y peligrosas para el control de los aparatos.
Ahora que el eclipse solar ha terminado, los ingenieros vuelven a activar las antenas con la esperanza de captar aunque sea una señal débil. Sin embargo, en la comunidad científica ya se escuchan valoraciones pesimistas: la posibilidad de recuperar a MAVEN disminuye cada día.
El papel crítico de MAVEN
Lanzada en 2013, MAVEN se ha convertido en diez años no solo en una fuente única de datos sobre la atmósfera marciana, sino también en un elemento clave de la infraestructura de comunicaciones. Sus antenas transmitían a la Tierra información de los rovers, y también permitían el control remoto de sus operaciones. Sin MAVEN, la carga ha recaído en otras sondas orbitales —Mars Reconnaissance Orbiter, Mars Odyssey y las europeas ExoMars y Mars Express—, cuyos recursos apenas son suficientes para cubrir todas las necesidades.
La pérdida de MAVEN es especialmente dura debido a los problemas técnicos que han afectado a la nave en los últimos años. En 2022, llegó a permanecer durante tres meses en ‘modo seguro’ tras fallos en el sistema de orientación. Los ingenieros se vieron obligados entonces a implementar de urgencia un método alternativo de navegación basado en las estrellas, para reducir la dependencia de los giróscopos desgastados. Este método resultó menos preciso, pero permitió que la misión continuara.
Consecuencias científicas
El prolongado silencio de MAVEN amenaza no solo con la pérdida de un instrumento científico único, sino también con el fracaso de misiones cruciales. Esta nave debía servir de enlace para el ambicioso programa de retorno de muestras de Marte a la Tierra, plan previsto con el apoyo de Perseverance. Ahora estos proyectos están en riesgo y la comunidad científica se ve obligada a replantear su estrategia de investigación.
La NASA ya ha ajustado los cronogramas de trabajo de los rovers para compensar la ausencia del MAVEN. Las sondas orbitales restantes operan al límite de sus capacidades, y los científicos se ven obligados a reducir el volumen de datos transmitidos y modificar los planes de sus experimentos. En un contexto donde cada minuto de comunicación es crucial, incluso pequeñas fallas pueden causar la pérdida de valiosa información científica.
Desafíos técnicos
La historia de MAVEN es no solo un ejemplo de maestría ingenieril, sino también un recordatorio de la fragilidad de las misiones espaciales. El aparato estaba diseñado para funcionar solo un año, pero ha superado una década de servicio pese al desgaste de su equipo y a las constantes amenazas del entorno espacial. Incluso ahora, cuando el combustible a bordo debería permitirle permanecer en órbita hasta 2030, el futuro de la misión depende de una sola cosa: si el equipo logrará restablecer el funcionamiento de la sonda.
Mientras los ingenieros continúan intentando restablecer la conexión, la comunidad científica contiene la respiración. La pérdida de MAVEN supondría un duro golpe para la investigación marciana y pondría en duda el futuro desarrollo de los programas dedicados al estudio del Planeta Rojo.
RUSSPAIN recuerda que MAVEN (Mars Atmosphere and Volatile Evolution) es una sonda automática estadounidense lanzada en noviembre de 2013 para estudiar las capas superiores de la atmósfera de Marte y su interacción con el viento solar. A lo largo de los años, el aparato ha reunido datos únicos sobre los procesos de pérdida de atmósfera, tormentas marcianas y auroras polares. Además de sus objetivos científicos, MAVEN ha funcionado como retransmisor para la transmisión de datos entre la Tierra y los rovers marcianos. La misión fue extendida hasta 2025 y la reserva de combustible permite esperar operaciones hasta finales de la década.












