
La cuenta atrás para una de las bodas más esperadas del año, la de Cayetano Martínez de Irujo y Bárbara Mirján, ya ha comenzado. Durante meses, la sociedad española se ha preguntado cuáles de los numerosos hermanos del aristócrata asistirían al evento, y poco a poco se ha ido disipando el misterio. Sin embargo, ahora se ha conocido una decisión que ha sembrado cierta discordia en el ambiente previo a la celebración: Jacobo Siruela, uno de los hijos menos mediáticos de la fallecida duquesa de Alba, no estará presente en la ceremonia.
La intriga no se resolvió a través de los medios, sino de una forma más tradicional en los círculos aristocráticos. Jacobo envió una carta oficial al Palacio de Liria donde expuso los motivos de su ausencia y la de su esposa, la periodista Inka Martí. Según se ha sabido, la pareja tiene hasta tres razones de peso para no asistir al evento familiar. Estas razones demuestran cuán diferentes son sus prioridades vitales respecto al resto del conocido clan.
El primer y principal argumento está relacionado con compromisos profesionales. A principios de octubre, la editorial “Atalanta”, creada por Jacobo, celebra su vigésimo aniversario. Este proyecto se convirtió en su gran apuesta tras apartarse de la gestión de su primera exitosa editorial, “Siruela”, fundada en 1982 junto a su exesposa María Eugenia Fernández de Castro. Además, este año se cumplen 45 años de la publicación de su primer libro, lo que hace que la fecha tenga un doble significado para él como editor.
El segundo motivo está relacionado con los logros de su esposa. Inka Martí fue recientemente galardonada con el prestigioso premio «Aglaya», otorgado por la fundación Artisophia por su «compromiso con la cultura, la paz y la ecología». La ceremonia de entrega tuvo lugar en Las Palmas de Gran Canaria, y la pareja decidió aprovechar el evento para mantener una serie de reuniones de trabajo con libreros locales, lo que también requirió de su tiempo y atención.
Por último, la tercera razón tiene carácter internacional y ecológico. Próximamente, Jacobo e Inka viajarán al Reino Unido para reunirse con la CBA (The Circular Bioeconomy Alliance). Esta organización benéfica, fundada por el rey Carlos III, financia proyectos que aceleran la transición hacia una bioeconomía climáticamente neutra. La visita está directamente relacionada con su propio proyecto de gran envergadura «Airhón». En las 4.000 hectáreas de tierra en la provincia de Salamanca que Jacobo heredó de su madre, la pareja se dedica activamente a la agricultura ecológica, la renaturalización de espacios y la recuperación de la rara raza bovina «morucha». Esta labor, evidentemente, ocupa un lugar central en sus vidas, dejando en segundo plano incluso celebraciones familiares tan importantes.
Así, mientras a la boda asistirán la hermana Eugenia con su esposo, así como los hermanos Fernando y Alfonso, Jacobo Siruela ha optado por un camino diferente. Su decisión, respaldada por razones de peso, reafirma una vez más su reputación como el más intelectual e independiente de los herederos de la gran duquesa de Alba.












