
A las puertas de las fiestas de fin de año, la atención del público vuelve a centrarse en Cristina Pedroche. Esta vez, el motivo ha sido realmente especial: su esposo, el reconocido chef Dabiz Muñoz, se arrodilló inesperadamente y le propuso matrimonio en pleno directo televisivo. Este gesto se convirtió en un recordatorio simbólico de cómo, hace diez años, la pareja ya había formalizado su unión de la manera más sencilla y atípica.
La historia de su primera boda sigue sacando sonrisas entre sus seguidores. En octubre de 2015, apenas unos meses después de comenzar su relación, Cristina y Dabiz decidieron prescindir de cualquier celebración ostentosa. Intercambiaron votos en el vestidor de su piso en Vallecas, vestidos de forma casual: vaqueros, zapatillas, una camisa sencilla y una camiseta. En vez de una multitud de invitados, solo estaban sus padres y un notario. La atmósfera la completaba un sencillo perchero con una bufanda del Rayo Vallecano, y la pareja firmó el acta matrimonial con lápices corrientes.
Una boda fuera de lo común
Contrario a las tradiciones, los recién casados no recurrieron a organizadores, banquetes ni siquiera eligieron anillos de oro clásico. Optaron por alianzas de oro negro, resaltando así su personalidad y su voluntad de romper con los estereotipos. Para Cristina, ese día fue especialmente emotivo: se colocó al cuello una reliquia familiar —el collar de su abuela fallecida— recordándola con especial cariño.
La emoción embargó a la novia, quien no pudo contener las lágrimas de alegría. Según contó, a pesar de la sencillez de la ceremonia, ese momento se convirtió en uno de los más significativos de su vida. Confesó que, para ella y para Dabiz, lo más importante no era el aspecto exterior de la celebración, sino el propio hecho de unir sus destinos.
Un día común, un acontecimiento especial
Tras la breve ceremonia, la vida de la pareja continuó con normalidad. Dabiz se fue a trabajar a su restaurante DiverXo, mientras que Cristina visitó a sus padres, donde la esperaba un almuerzo casero: ensalada con pollo y bizcocho de chocolate preparado por su prima. No se dieron una luna de miel inmediatamente después de la boda, pero más tarde se permitieron un breve viaje a la India, pasando varios días en Mumbai y compartiendo sus impresiones en redes sociales.
En varias entrevistas, Cristina ha destacado que para ella no importa el formato de la boda ni el número de invitados. Lo esencial es estar junto a la persona que ama y sentirse feliz. Recordaba que, desde los primeros días de su relación con Dabiz, estaba segura de que acabarían casándose y cada momento juntos es el mejor para ella.
Segunda etapa
Han pasado diez años y la pareja vuelve a estar en el centro de atención. Esta vez, Dabiz decidió pedirle matrimonio a Cristina en público, ante millones de espectadores. Este gesto no solo fue romántico, sino también simbólico: una confirmación de que sus sentimientos se han fortalecido con los años. La segunda boda promete ser tan singular como la primera, ya que la pareja siempre ha sorprendido a todos con su enfoque poco convencional de la vida.
Los seguidores esperan con ansias cómo será la nueva celebración y qué sorpresas se prepararán mutuamente Cristina y Dabiz. Su historia es un ejemplo de cómo se puede ser feliz sin seguir las reglas establecidas, creando sus propias tradiciones.
Por si no lo sabías, Dabiz Muñoz es uno de los chefs más reconocidos de España, galardonado con tres estrellas Michelin y creador del emblemático restaurante DiverXo en Madrid. Cristina Pedroche es una conocida presentadora de televisión, actriz e influencer, cuyas apariciones y acciones son tema habitual en los medios españoles. La pareja es considerada una de las más carismáticas y comentadas del país, y cada vez que aparecen juntos despiertan el interés del público.











