
El Año Nuevo chino hace tiempo que dejó de ser un acontecimiento exclusivamente asiático. Hoy se celebra en todos los continentes, y en algunas ciudades de Europa y América la magnitud de la fiesta asombra incluso a los viajeros más experimentados. Para los españoles, es una oportunidad no solo de conocer otra cultura, sino también de ver cómo las tradiciones transforman calles familiares.
Celebración en China
En China, el Año Nuevo es el momento en que millones de personas emprenden viaje para reunirse con sus familias. Las ciudades se tiñen de rojo y los templos se convierten en el centro de quienes esperan atraer la buena fortuna. En Pekín, las multitudes acuden al Templo Lama; en Shanghái, los espectáculos de luces y los mercados son el principal atractivo, mientras que en Cantón los mercadillos de flores simbolizan la prosperidad. Hong Kong sorprende con un gran desfile y fuegos artificiales sobre la bahía, y en Xi’an y Chengdu se celebran festivales de faroles y espectáculos tradicionales.
Metrópolis asiáticas
Singapur se transforma en un gran escenario: miles de farolillos, desfiles callejeros y el famoso desfile Chingay con acróbatas y bailarines. En Kuala Lumpur, donde la diáspora china es especialmente numerosa, las calles y centros comerciales se llenan de adornos rojos, y el templo Thean Hou en la colina atrae multitudes de fieles y turistas. Taiwán celebra la festividad a lo grande: tras las cenas familiares, la isla se prepara para el Festival de los Faroles, cuando el cielo sobre Pingxi y Taipéi se ilumina con cientos de globos de papel llenos de deseos.
Geografía festiva
En Manila, que alberga uno de los barrios chinos más antiguos del mundo, las calles se impregnan de aromas de la comida callejera, mientras las danzas de leones y dragones acompañan cada paso. Sídney impresiona por su magnitud: desfiles, instalaciones artísticas, mercados y espectáculos en el paseo marítimo convierten esta celebración en una de las más destacadas fuera de Asia. En Londres, el centro de la ciudad se transforma en escenario de desfiles, conciertos y representaciones teatrales, con Chinatown y Trafalgar Square como epicentro de los festejos.
España y América
En Madrid, el barrio de Usera se ha consolidado en los últimos años como el verdadero epicentro del Año Nuevo Chino en España. Aquí se celebran desfiles de dragones, talleres de caligrafía, danzas, espectáculos callejeros y cenas temáticas en restaurantes. En San Francisco, donde la comunidad china es una de las más grandes de Estados Unidos, el tradicional desfile nocturno reúne a miles de espectadores y las calles de Chinatown se llenan de música y aromas orientales. En Vancouver, la fiesta se vive con marchas, programas culturales y talleres en el clásico jardín chino, donde se pueden admirar artes marciales tradicionales y caligrafía.
El Año Nuevo Chino es mucho más que el cambio de calendario. Es el momento en que las ciudades del mundo se acercan entre sí y las tradiciones adquieren un nuevo significado. Para los españoles, participar en estas celebraciones es una oportunidad para ampliar horizontes, sentirse parte de una comunidad global y descubrir lados inesperados de ciudades ya conocidas.
El Año Nuevo Chino, conocido también como el Festival de la Primavera, se celebra según el calendario lunar y cada año se asocia con uno de los animales del zodiaco oriental. En 2026, el símbolo es el Dragón, signo de fuerza, buena fortuna y cambios. La celebración dura dos semanas y culmina con el Festival de los Faroles. Durante este periodo, millones de personas en todo el mundo decoran sus hogares, preparan platos especiales, se intercambian sobres rojos con dinero y lanzan farolillos al cielo con sus deseos. En España, el interés por esta festividad crece año tras año y Usera, en Madrid, ya es considerado el nuevo centro de la cultura china en la península ibérica.












