
Miguel Ángel Muñoz, reconocido actor español cuya carrera exige un esfuerzo constante, ha encontrado el lugar perfecto para recargar energías. Lejos del bullicio de Madrid, ha descubierto un rincón en la costa catalana que se ha convertido en su verdadero refugio. Desde hace varios años, regresa fielmente a la Costa de Girona, incluso prefiriéndola a las famosas Islas Baleares, que también procura visitar cada año. Este lugar, donde la naturaleza salvaje se funde con un rico legado cultural, le ofrece el aislamiento necesario y nuevas experiencias.
Una costa de contrastes y belleza eterna
Se trata de la Costa Brava, una franja litoral de más de doscientos kilómetros que se extiende desde Blanes hasta la frontera francesa en Portbou. La región es conocida por su diversidad: amplias playas de arena perfectas para familias conviven con calas ocultas entre acantilados escarpados. Pero el encanto de la Costa Brava no se limita al mar. Pueblos medievales, mercados auténticos y un rico patrimonio artístico crean una atmósfera única que atrae viajeros durante todo el año. Este destino satisface a los turistas más variados, ofreciendo tanto tranquilidad junto al mar como experiencias gastronómicas y culturales de primer nivel. No es de extrañar que más de un tercio de la provincia de Girona esté protegida por el estado como zona natural de especial valor.
Cabo de Creus: donde el viento esculpe el surrealismo
Uno de los lugares más emblemáticos de la región es el parque natural de Cap de Creus. En 1998, fue declarado el primer parque marítimo-terrestre de Cataluña. Sus formaciones rocosas, esculpidas durante siglos por el implacable viento de la tramontana, crean paisajes verdaderamente de otro mundo. Fue aquí donde el gran Salvador Dalí encontró inspiración para sus lienzos surrealistas. Hoy en día, el parque sigue atrayendo a quienes buscan la fusión de naturaleza y arte. Las formas caprichosas de las rocas erosionadas, especialmente en la zona de Pla de Tudela, evocan criaturas fantásticas y despiertan la imaginación. Cap de Creus es, además, el punto más oriental de la península ibérica: un territorio agreste donde los antiguos esquistos y las esculturas graníticas forjadas por el viento ofrecen una imagen única, llena de historia y de belleza salvaje.
La vida en todas sus manifestaciones
El Parque Cap de Creus no es solo una maravilla geológica, sino también un importante refugio para numerosas especies animales. Funciona como corredor para aves migratorias y hogar de poblaciones residentes. Aquí pueden observarse águilas perdiceras, halcones peregrinos, búhos reales, cormoranes moñudos y gaviotas. La flora del parque está compuesta por matorrales y hierbas mediterráneas, perfectamente adaptadas a la sequía y suelos pobres: helechos, brezos, enebros y pinos de Alepo predominan en el paisaje. Las profundidades marinas del cabo también están llenas de vida. La zona destaca por su alta densidad de cetáceos, como delfines mulares, y alberga especies icónicas de peces, como el mero y el serrano. Ocasionalmente, es posible avistar tortugas marinas cerca de la costa.
De chozas de pescadores a festivales de renombre mundial
El verano en la Costa Brava vibra al ritmo de la música. Desde las tradicionales habaneras en Calella hasta conciertos internacionales en festivales como Cap Roig o Porta Ferrada, la costa de Girona combina con maestría tradiciones centenarias con eventos culturales contemporáneos. A esto se suman fiestas locales llenas de color, como las de Platja d’Aro, que ofrecen entretenimiento gratuito y crean una atmósfera única para visitantes de todas las edades. Entre las localidades más destacadas están Palamós, con su animado puerto pesquero y su excelente cocina marinera; Calella, famosa por su herencia colonial; Cadaqués, refugio bohemio de artistas, con casas encaladas que conquistaron el corazón de Dalí; y Tossa de Mar, con la imponente fortaleza de Vila Vella, desde donde se obtienen vistas impresionantes del Mediterráneo. Esta combinación de naturaleza virgen, rica historia y diversidad cultural hace de la Costa Brava un lugar al que siempre se quiere regresar, como lo demuestra la elección de este destino por el conocido actor.












