
La edición de los Premios César 2026, celebrada en París, resultó ser una inesperada decepción para quienes esperaban un auténtico desfile de moda en la capital francesa. La alfombra roja, que normalmente deslumbra con looks llamativos y apuestas audaces, esta vez se mostró sorprendentemente discreta e incluso aburrida. La ausencia de celebridades internacionales y de atuendos impactantes fue evidente desde el principio, y el ambiente de la velada recordaba más a una reunión cotidiana que a un evento glamuroso del año. Incluso los más fieles admiradores de la moda francesa no encontraron el brillo ni la sofisticación habituales, y el debate sobre los trajes dio paso rápidamente a la pregunta de por qué París perdió, de repente, su estatus de capital mundial de la moda.
En medio de esta decepción, algunas decisiones acertadas lograron destacar. Entre ellas, el sobrio look negro de Camille Cottin, que fue uno de los pocos ejemplos de elegancia contenida. Rebecca Marder también optó por un sencillo vestido negro, demostrando que el minimalismo a veces triunfa incluso cuando reina la apatía. Valeria Bruni Tedeschi se atrevió con el efecto ‘arrugado’ de su material y el peinado efecto mojado, lo que aportó un toque personal a su imagen. Sorprendentemente, el esmoquin oversize de Alison Wheeler aportó frescura y modernidad frente a la monotonía general. Mélanie Thierry y Nadia Melliti no deslumbraron, pero al menos sus elecciones no resultaron molestas a la vista. Léa Drucker se mantuvo fiel al clasicismo con un vestido negro que, en otro contexto, podría haber pasado desapercibido, pero en esta alfombra fue ejemplo de un acierto sencillo y adecuado.
Errores y decepciones
Sin embargo, la mayoría de los invitados a la gala claramente no lograron estar a la altura de las expectativas. Oliver Laxe, quien recientemente sorprendió con un look elegante en los Bafta, esta vez optó por un aburrido traje negro que recordaba más a un uniforme de trabajo que a un atuendo para una ceremonia. Aún más controvertida fue la elección de Xavier Dolan, que se presentó con las axilas al descubierto, un enfoque del código de vestimenta que dejó atónitos incluso a sus seguidores más leales. Vimala Pons apostó por revivir la anticuada tendencia del crop top, mientras que Léna Mahfouf escogió un look que parecía una desafortunada parodia del cabaret francés. Valérie Donzelli sorprendió con un vestido corto poco adecuado para un evento de tal importancia. Muchos consideraron que Amélie Nothomb fue engañada por promesas de un triunfo de la moda, y Meena Foy, con encaje y hombros exagerados, no consiguió equilibrar originalidad y estilo. Incluso Isabelle Huppert, habitualmente impactante en sus apariciones, pasó desapercibida en esta ocasión, subrayando la caída general del interés por el lado fashionista de la ceremonia.
La pérdida del glamour
Este año, París, pese a su reputación como capital mundial de la moda, no logró sorprender ni al público ni a los expertos. Muchos comparan esta noche con otros grandes eventos en los que los fracasos y éxitos inesperados se convierten en el centro de las conversaciones. Por ejemplo, como se destacó en el análisis de los fallos y triunfos en los premios Iris 2026, a veces son precisamente los looks fallidos los que generan más debate y quedan en la memoria. Sin embargo, en los César 2026 ni siquiera los desaciertos lograron destacar lo suficiente como para provocar emociones intensas: más bien dejaron una sensación de cansancio e indiferencia.
¿Dónde están las estrellas?
La principal pregunta entre los invitados y espectadores era: ¿a dónde desaparecieron las grandes celebridades internacionales? La ausencia de nombres sonoros y apariciones inesperadas supuso otra decepción de la noche. Incluso Jim Carrey, quien suele llamar la atención por su estilo, apareció esta vez demasiado discreto y no consiguió animar el ambiente. Según Divinity, muchos esperaban presenciar más experimentos y propuestas audaces, pero París no estuvo preparado en esta ocasión para innovaciones de moda. Al final, los César 2026 serán recordados más por su cotidianidad que por momentos destacados, y el lado fashion de la gala sirvió para debatir cómo incluso los eventos más prestigiosos pueden perder su brillo.
Los Premios César son uno de los galardones cinematográficos más prestigiosos de Francia, concedidos anualmente en reconocimiento a logros sobresalientes en el cine. Desde su creación, la ceremonia se ha convertido no solo en un símbolo de reconocimiento al talento, sino también en un escenario para lucir tendencias de moda. A lo largo de los años, los César han sido testigos de grandes debuts y de decisiones inesperadas en el vestir, mientras que su alfombra roja es el lugar donde nacen nuevas tendencias. A pesar de los fallos puntuales, el interés por este evento sigue siendo alto, ya que aquí se puede observar cómo evoluciona el estilo y el ánimo del cine europeo.











