
Las celebraciones por el Día de la Nación Española en 2025 se llevaron a cabo con especial esplendor en el Palacio Real de Madrid. Además del tradicional desfile militar, la atención del público se centró en la recepción ofrecida por la pareja real. Este año, el evento estuvo marcado por el debut de la infanta Sofía, lo que le dio un significado histórico adicional. Entre los cientos de invitados destacó especialmente Manuela Villena, politóloga de Granada y esposa del presidente del Gobierno regional de Andalucía, Juan Manuel Moreno Bonilla. Su presencia no pasó desapercibida, ya que aprovechó este escenario de alto perfil para demostrar su exquisito gusto y apoyar a los diseñadores nacionales.
Para una ocasión tan emblemática, la señora Villena eligió un conjunto que puede considerarse un homenaje a la moda andaluza. Se presentó con un conjunto de la reconocida firma IQ Collection, famosa por combinar siluetas clásicas con detalles vanguardistas. El núcleo de su atuendo fue un elegante traje pantalón de la colección “Goya”. La chaqueta gris, denominada “Celestina”, destacaba por la marcada línea de los hombros, un original volante en el bajo y un delicado lazo de terciopelo que aportaba un toque de romanticismo. El look se completaba con los pantalones “Narváez”, confeccionados en tafetán negro y adornados en el bajo con botones decorativos similares a joyas. Esta elección estilística mostró no solo el seguimiento de las tendencias, sino también una profunda comprensión de cómo la moda puede convertirse en una herramienta de diplomacia cultural.
Los toques finales al conjunto fueron seleccionados con igual esmero. En sus manos, Manuela llevaba un pequeño bolso “Violeta” de la manufactura sevillana Dorantes Harness. Según sus creadores, este accesorio de cuero de curtido vegetal está inspirado en los antiguos estuches para cepillos que se sujetaban a las carrozas. El nombre del bolso rinde homenaje a un descendiente del fundador de la marca. El diseño funcional y versátil de esta pieza acentuó la elegancia sobria del conjunto. En sus pies lucía unos zapatos de Franjul, el taller madrileño conocido desde 1947 por su capacidad de fusionar la tradición artesanal con un enfoque personalizado, creando calzado a medida en el corazón del barrio literario de la capital.
Así, cada elemento del vestuario de Manuela Villena ese día transmitía un mensaje concreto. No se trataba solo de una elección acertada de prendas, sino de una declaración meditada de apoyo a los productores españoles, con un énfasis especial en su natal Andalucía. En el contexto de una recepción oficial, donde cada mirada y cada gesto cuentan, este elegante gesto patriótico se convirtió en un claro ejemplo de cómo la moda puede convertirse en una poderosa herramienta de comunicación, narrando la historia de la tradición, la maestría y la identidad española contemporánea sin necesidad de palabras.












