
En una época en la que la mayoría de las nuevas viviendas en Estados Unidos y Europa están equipadas con placas de inducción o vitrocerámica, el reconocido chef José Andrés opta deliberadamente por quemadores de gas con llama abierta. Esta decisión no solo distingue su cocina en medio de interiores modernos, sino que también resalta su enfoque profesional en la preparación de los alimentos. Para muchos entusiastas de la gastronomía, esta elección resulta sorprendente, ya que las cocinas de gas van cediendo terreno frente a alternativas más avanzadas tecnológicamente. Sin embargo, para Andrés, el fuego sigue siendo la herramienta principal para crear sabor y ambiente.
Según informa Divinity, la cocina de la casa de José Andrés en Maryland no es simplemente un espacio para cenas familiares. Aquí se combinan amplitud, tecnología moderna y funcionalidad bien pensada, pero el protagonismo lo tienen las voluminosas cocinas de gas. A diferencia de la tendencia europea, donde la inducción se ha convertido en símbolo de minimalismo y facilidad de limpieza, en Estados Unidos el gas sigue asociado a la auténtica cocina. Para Andrés, no es solo una cuestión de costumbre, sino una elección de principio: la llama abierta permite regular la temperatura al instante, algo clave para recetas complejas y el trabajo con distintos ingredientes.
Tradición y tecnología
En los últimos años, España y otros países europeos han experimentado una transición masiva hacia las cocinas eléctricas. Las razones son evidentes: seguridad, eficiencia energética y facilidad de limpieza. Sin embargo, para los chefs profesionales acostumbrados a controlar cada etapa de la cocción, estos cambios no siempre resultan justificados. Las cocinas de gas permiten utilizar cualquier tipo de utensilio, ajustar la temperatura rápidamente y emplear técnicas que con inducción o vitrocerámica se vuelven más complejas o incluso imposibles. Por ejemplo, saltear a fuego alto o flambear requieren precisamente de una llama abierta.
En la casa de Andrés, la cocina se ha transformado no solo en un espacio de trabajo, sino también en un lugar para la creatividad. Allí graba vídeos, comparte recetas y muestra cómo los métodos tradicionales pueden integrarse con el estilo de vida moderno. El fuego abierto no es solo una herramienta, sino también parte de la imagen visual que crea una atmósfera acogedora y auténtica de cocina casera. Para muchos seguidores en sus redes sociales, este elemento representa la autenticidad y el respeto por las raíces españolas.
La cultura del fuego
En Estados Unidos, las cocinas de gas siguen siendo el estándar en la mayoría de los hogares particulares, especialmente en regiones donde el gas natural es accesible y económico. Existe un fuerte vínculo cultural entre el fuego y la cocina: se cree que solo con llama abierta se logra la textura y el sabor adecuados. En los restaurantes profesionales, los fogones de gas son imprescindibles, y muchos chefs no están dispuestos a renunciar a ellos ni siquiera en casa. Para José Andrés, no es solo una cuestión de comodidad, sino parte de su filosofía: hay que cocinar con alma, y el fuego permite sentir el proceso de manera intuitiva.
El aspecto sensorial también influye. La visible llama azul ofrece al cocinero un feedback visual, le permite reaccionar al instante ante cualquier cambio y sentirse en control de la situación. Para quienes crecieron en España y están habituados a las cocinas tradicionales, esta experiencia forma parte de su identidad profesional. Incluso rodeados de dispositivos ultramodernos y soluciones de diseño, el fuego sigue siendo el nexo entre el pasado y el presente.
Raíces españolas en un hogar estadounidense
La elección de la cocina de gas en casa de Andrés no es solo una muestra de nostalgia por su tierra natal. Es una decisión consciente que resalta el respeto por el oficio y el deseo de mantener viva la conexión con la tradición gastronómica española. En un contexto donde el mercado impone nuevos estándares y las preocupaciones ecológicas exigen la transición a la energía eléctrica, estos ejemplos son cada vez más escasos. Sin embargo, para muchos profesionales, el fuego sigue siendo el símbolo de la cocina auténtica, donde no solo importan las tecnologías, sino también las emociones que se plasman en cada plato.
José Andrés es uno de los chefs españoles más reconocidos, con una exitosa carrera en Estados Unidos. Además de ser propietario de una red de restaurantes, destaca por su labor solidaria ayudando a personas en todo el mundo a través de su organización World Central Kitchen. Su enfoque culinario combina el respeto por las tradiciones con una actitud abierta a la innovación, y su preferencia personal por la cocina de gas subraya su fidelidad a los principios profesionales y a sus raíces españolas.











