
El clima político en España sigue intensificándose. Recientemente, uno de los destacados representantes del partido Vox, el diputado Manuel Mariscal, realizó declaraciones contundentes contra los medios estatales, desatando un debate sobre los límites de la lucha política y la libertad de expresión. En su intervención, dejó claro que, si su partido llega al poder, algunos periodistas serían despedidos de inmediato. Entre los incluidos en la lista de ‘no deseados’ se encuentra también el popular presentador de televisión Marc Giró.
Mariscal no se limitó a prometer simples purgas de personal. Añadió que los españoles están cansados de rostros como Javier Ruiz, Jesús Cintora y Silvia Intxaurrondo, quienes, en su opinión, se benefician de la mentira y la manipulación. El punto culminante llegó cuando el político planteó, de forma impactante, si sería mejor entrar en la sede de RTVE con una motosierra o un lanzallamas. Esta retórica ha suscitado una profunda preocupación en la sociedad.
La respuesta llegó en el programa de radio «Julia en la Onda», donde Marc Giró fue invitado. La presentadora, Julia Otero, le recordó entre bromas las amenazas, pero Giró abordó la situación con total seriedad. Contó que conoce personalmente a Manuel Mariscal desde la universidad. Según relató, el político solía ser una persona alegre y sociable, y las transformaciones actuales solo le provocan desconcierto y decepción.
Giro expresó su sincera sorpresa de que ideas como estas puedan ser consideradas aceptables en la sociedad actual. Estableció paralelismos con regímenes autoritarios del pasado, que siempre comenzaban con la violencia y terminaban llevando a sus países a la ruina total, no solo económica, sino también emocional y física. El presentador recordó los cuarenta años del franquismo, que, contrariamente a los mitos, supusieron para España una bancarrota que solo benefició a un reducido grupo de personas. Añadió irónicamente que él sería el primer defensor de una dictadura si esta demostrara ser eficaz económicamente, pero la historia muestra lo contrario.
A pesar del tono agresivo de las declaraciones, Giro subrayó que no siente miedo. Está convencido de que la sociedad civil dispone de recursos para combatir estas manifestaciones. Como ejemplo, citó las recientes protestas pro palestinas durante la Vuelta ciclista. El presentador concluyó que está dispuesto a dialogar y respetar al representante de la ultraderecha, pero el problema es que sus oponentes parecen no estar interesados en el diálogo y buscan cambiar completamente las reglas del juego.












