
En una cueva cerca de Casablanca, arqueólogos han hallado huesos capaces de cambiar nuestra visión sobre el origen y la evolución del ser humano moderno. Se trata de la Grotte à Hominidés, un yacimiento donde se descubrieron mandíbulas, dientes y vértebras que datan de hace aproximadamente 773 mil años. Es la época en la que las trayectorias evolutivas de Homo sapiens, neandertales y denisovanos apenas empezaban a separarse. Sorprendentemente, estos restos se conservaron en excelente estado, lo que permitió a los científicos realizar un análisis detallado y obtener nuevos datos sobre nuestros antepasados.
Las investigaciones demostraron que los restos pertenecen a una población africana situada justo en la encrucijada de caminos evolutivos. Su morfología combina rasgos típicos tanto de los humanos futuros como de los neandertales, además de características más primitivas heredadas de los homínidos más antiguos. Este descubrimiento reabre la pregunta: ¿fue realmente África el único epicentro del origen del ser humano moderno?
Marcas magnéticas del tiempo
Uno de los aspectos más destacados del hallazgo es la datación precisa de los restos. Normalmente, situar los huesos humanos antiguos en un periodo exacto resulta complicado, pero en la Grotte à Hominidés el caso es distinto. En los estratos donde fueron hallados los restos quedó bien registrado el último cambio de polos magnéticos de la Tierra, conocido como la inversión Matuyama–Brunhes. Este fenómeno ocurrió hace unos 773 mil años y dejó una huella geológica única en las rocas. Los huesos se encontraban exactamente en esa capa, lo que permite afirmar con seguridad su antigüedad.
Conseguir una datación tan precisa es excepcional para los arqueólogos. Normalmente deben conformarse con estimaciones aproximadas, pero en este caso coincidieron varios factores: la geología, la arqueología y los datos paleomagnéticos. Esto convierte el hallazgo en un aporte especialmente valioso para la ciencia.
Anatomía de tipo transicional
En la cueva se encontraron dos mandíbulas adultas y una infantil, además de varios dientes, vértebras y parte de un fémur. A pesar de la escasez de restos, los investigadores lograron descubrir mucho. Las mandíbulas resultaron ser largas, bajas y estrechas, con una articulación que se desplaza hacia atrás; estas características no se observan en los humanos modernos ni en los neandertales, y recuerdan más a la estructura del Homo erectus. Sin embargo, los dientes eran más pequeños y se asemejaban más a los de los seres humanos.
Mediante tomografía computarizada, los científicos analizaron la estructura interna de los dientes: la unión entre el esmalte y la dentina. Descubrieron que esta zona difiere en forma tanto de la del Homo erectus como del Homo antecessor europeo, aunque conserva rasgos primitivos. No se detectaron características neandertales, lo que indica una línea evolutiva independiente.
Separación de linajes
El aislamiento geográfico de la población marroquí y de los Homo antecessor europeos, según los investigadores, indica que se trataba de grupos diferentes. Los habitantes de la Grotte-à-Hominidé probablemente representaban una línea troncal africana, de la cual surgieron más tarde los humanos modernos. Y Homo antecessor sería posiblemente una población «hermana» que tomó otro rumbo evolutivo en Eurasia.
El mosaico de rasgos hallado en los huesos marroquíes indica un periodo de transición. Estas personas no fueron los últimos antepasados comunes de Homo sapiens y neandertales, pero estuvieron muy cerca de ese punto de inflexión. Su anatomía ofrece una nueva perspectiva sobre el proceso de separación de las líneas evolutivas y ayuda a comprender cómo se formaron las características propias del ser humano moderno.
La huella africana
Los autores del estudio enfatizan que sus conclusiones coinciden con los datos de los genetistas, quienes también apuntan a raíces africanas profundas para el Homo sapiens. Magreb —región en el noroeste de África donde se ubica Casablanca— se posiciona como un punto clave para investigar el origen de nuestra especie. Este hallazgo refuerza la versión africana sobre la aparición del ser humano moderno frente a la hipótesis euroasiática.
Sin embargo, el debate en la comunidad científica continúa. Cada nuevo fragmento de hueso antiguo puede cambiar nuestra visión del pasado. Aunque los restos encontrados no ofrecen una respuesta definitiva, nos acercan a resolver uno de los mayores enigmas de la humanidad.
Quizá no lo sabía: Casablanca es la ciudad más grande de Marruecos y un importante centro de investigación arqueológica en el norte de África. En sus alrededores se descubren regularmente yacimientos únicos que permiten a los científicos reconstruir la historia del poblamiento del continente. La cueva Grotte à Hommes es considerada uno de los sitios más prometedores para investigar las primeras etapas de la evolución humana. En los últimos años, aquí trabajan expediciones internacionales que reúnen a expertos de diversas nacionalidades y escuelas científicas.












