
En julio de 2019, el exministro José Luis Ábalos envió una carta al entonces líder de la oposición venezolana, Juan Guaidó. En esta misiva expresaba su disposición a poner a disposición de Venezuela tanto empresas españolas estatales como privadas que pudieran ser útiles para el país. Ábalos también informó que había designado a Víctor de Aldama como su representante en estos asuntos, encargado no solo de entregar la carta, sino también de servir como enlace entre ambas partes.
El documento forma parte de una investigación de gran alcance liderada por la Guardia Civil española. Según los materiales del caso, existía una relación de confianza entre Ábalos y Aldama que, a juicio de los investigadores, podría haberse forjado mucho antes del envío de la carta. La instrucción considera que justamente esa relación permitió a Aldama recibir poderes especiales y acceso a decisiones clave.
Transferencias millonarias
Durante la investigación se descubrió que Víctor de Aldama y su socio Claudio Rivas crearon un entramado complejo con el uso de varias empresas. Según la investigación, a través de estas estructuras se realizaron pagos por un valor cercano al millón de euros. El dinero tenía como finalidad influir en el exministro de Transportes Ábalos y otros funcionarios para que adoptaran decisiones favorables para los empresarios.
Se presta especial atención a la empresa Villafuel S.L., que obtuvo una licencia para operar con productos petrolíferos. Los investigadores creen que el permiso se concedió con irregularidades y que la propia compañía posteriormente evadió impuestos. Según la investigación, Rivas aprovechó activamente los contactos de Aldama para agilizar la obtención de los documentos y permisos necesarios.
Influencia y mediación
Según los documentos del caso, Aldama actuaba como intermediario entre empresarios y ministerios, utilizando su influencia para favorecer los intereses de sus socios. Por ello, según se afirma, tanto él como Ábalos recibían beneficios materiales. En el esquema aparece también otra empresa — Have Got Time S.L., a través de la cual, según los investigadores, se canalizaron pagos ilícitos por un valor superior a 49 millones de euros entre 2021 y 2022.
Los investigadores creen que el grupo organizado logró infiltrarse no solo en el Ministerio de Transportes, sino también en el Ministerio de Industria y Transición Ecológica. Esto les permitió acceder a información y agilizar trámites burocráticos en beneficio de sus empresas.
Vínculos personales y propuestas
Durante la investigación se examinaron numerosos intercambios de mensajes entre los implicados. En uno de ellos, fechado en junio de 2020, la hija de la empresaria Carmen Pano le cuenta a su socio que Ábalos le ofreció trabajar en su equipo de asesores. Ella rechazó la propuesta, a pesar del alto salario prometido, alegando antipatía personal hacia el ministro y preocupación por su reputación.
En la correspondencia, ella señala que no quiere verse involucrada en esquemas dudosos, incluso a pesar de los beneficios económicos. Según afirma, Ábalos era una persona que siempre exigía favores a cambio de su ayuda, y no quería tener nada que ver con él.
Características de los implicados
En los materiales de la investigación aparecen descripciones poco halagadoras del exministro. Lo llaman «El Padrino» y utilizan otros términos despectivos. Estos detalles reflejan la tensión y la desconfianza que reinaban entre los participantes de los hechos.
La investigación continúa analizando documentos, comunicaciones y flujos financieros para esclarecer todas las circunstancias del caso. El foco sigue estando en las conexiones entre políticos, empresarios y empresas, así como el posible impacto en la toma de decisiones públicas.











