
El Ayuntamiento de Barcelona está considerando la posibilidad de reanudar pronto los partidos en el estadio Camp Nou. Tras una larga pausa motivada por la remodelación y los trabajos necesarios para garantizar la seguridad, se discute la apertura parcial del recinto para los aficionados.
En los últimos meses, el club de fútbol Barcelona se ha visto obligado a jugar sus partidos como local en otros escenarios, incluyendo el Estadio Olímpico de Montjuïc y el Estadio Johan Cruyff. Esta medida se tomó debido a las obras de construcción en la principal sede deportiva de la ciudad.
Según las autoridades municipales, actualmente se realizan preparativos activos para la posible reapertura del Camp Nou al público ya en octubre. Se presta especial atención a las cuestiones de seguridad: representantes municipales enfatizan que la autorización definitiva se otorgará solo tras una evaluación positiva por parte de la policía local y los bomberos.
En caso de obtener todas las autorizaciones necesarias, el estadio podrá recibir a un número limitado de aficionados. Se espera que, en una primera fase, la asistencia no supere las 27 mil personas. Esto permitirá al club compensar parcialmente las pérdidas financieras ocasionadas por el traslado forzado a otros estadios.
Mientras el Barcelona no puede utilizar el Camp Nou, el club enfrenta gastos adicionales relacionados con el alquiler de sedes alternativas. Se estima que cada partido en Montjuïc cuesta alrededor de medio millón de euros. Además, el club pierde ingresos por la venta de entradas y servicios asociados, que en su estadio habitual podrían superar los tres millones de euros por partido.
La administración municipal señala que el proceso de aprobación avanza según lo previsto y que en breve podrían llegar noticias positivas para los aficionados. La prioridad sigue siendo garantizar la seguridad total de todos los participantes y espectadores de los próximos eventos.












