
El gigante financiero holandés ING sigue luchando activamente por captar al cliente hipotecario español, ofreciendo uno de los productos más comentados del mercado: la hipoteca mixta. Tras la revisión de tipos esta primavera, esta propuesta resulta especialmente atractiva para quienes buscan estabilidad en los primeros años de pagos, pero están dispuestos a asumir un interés variable a largo plazo.
A primera vista, las condiciones parecen más que tentadoras. El banco fija el tipo de interés en tan solo un 2,3% durante cinco años completos. Esto brinda al hipotecado seguridad y una clara previsión de sus gastos mensuales durante un periodo considerable, protegiéndolo de cualquier oscilación del índice interbancario europeo Euribor, que en los últimos años ha dado más de un quebradero de cabeza a los propietarios de vivienda.
Sin embargo, como suele ocurrir con los productos bancarios, el diablo está en los detalles. Para acceder al codiciado 2,3%, el cliente debe cumplir una serie de requisitos. No solo basta con abrir una cuenta, sino también domiciliar la nómina en ING y contratar dos seguros en la propia entidad: uno de hogar y otro de vida. En ausencia de estos tres requisitos, la generosidad inicial desaparece. El tipo fijo se dispara automáticamente al 3,28% y, a partir de ahí, el diferencial aumentará hasta Euribor + 1,29%. Medio punto de diferencia a largo plazo puede traducirse en miles de euros de sobrecoste.
Tras los primeros cinco años de estabilidad, la hipoteca pasa a fase variable. A partir de ese momento, la cuota mensual dependerá directamente de las cotizaciones del Euribor y se revisará cada seis meses. Esto significa que si el índice europeo sube, también lo hará la cuota mensual del préstamo. Además, los requisitos de nómina y seguros no desaparecen: para mantener el diferencial mínimo del 0,79%, será necesario seguir siendo cliente fiel del banco durante toda la vida del préstamo.
Entre los puntos positivos destaca la ausencia de comisión de apertura, así como tampoco hay penalización por modificar las condiciones o realizar amortizaciones parciales anticipadas. Esto permite hacer pagos adicionales sin coste extra. Sin embargo, la cancelación total es diferente: si el titular decide liquidar la hipoteca durante los primeros cinco años (período fijo), el banco puede cobrar una comisión de hasta el 2% sobre el saldo pendiente. En la etapa variable, la penalización es mucho menor y no supera el 0,15%.
Otra característica de esta hipoteca es la gran flexibilidad en el plazo, que va desde 6 hasta 40 años. Es más que la mayoría de los competidores, que suelen limitarse a 30 años. Un plazo tan largo permite reducir la cuota mensual, aunque es importante recordar que la suma total de intereses pagados será considerablemente mayor. También existe una restricción de edad: al finalizar el préstamo, el titular no debe superar los 75 años.
Es importante tener en cuenta que este producto está destinado exclusivamente a la compra de vivienda habitual. No es posible financiar pisos de inversión ni una segunda residencia. El banco financia hasta el 80% del valor de tasación del inmueble y exige que el comprador disponga al menos del 20% de fondos propios, además de dinero para impuestos y gastos. El importe mínimo del préstamo se fija en 50.000 euros. Así, la oferta de ING puede ser una excelente opción para quienes buscan una relación a largo plazo con el banco, aunque es fundamental revisar detenidamente todas las condiciones y la letra pequeña del contrato.












