
En los desiertos estadounidenses se lleva a cabo una ambiciosa expedición científica: la NASA y el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) han unido fuerzas para buscar minerales estratégicos. El centro de la atención es el nuevo sensor AVIRIS-5, desarrollado en el Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA (Jet Propulsion Laboratory, JPL). Este dispositivo, de un tamaño similar a un microondas, está instalado en la parte frontal del avión ER-2, capaz de alcanzar hasta 21 kilómetros de altura. Con la ayuda de AVIRIS-5, los científicos escanean vastas regiones del oeste de Estados Unidos para detectar la presencia de minerales esenciales para la fabricación de electrónica, baterías y tecnologías de defensa.
La tecnología que da vida al AVIRIS-5 se remonta a la década de 1970, pero desde entonces ha experimentado un notable desarrollo. La primera versión del equipo apareció en 1986 y, desde ese momento, los ingenieros del JPL no han dejado de perfeccionar sus capacidades. El AVIRIS-5 actual puede distinguir diferencias mínimas en el espectro de la luz reflejada, lo que permite identificar las huellas únicas de los minerales presentes en la superficie terrestre.
El proyecto GEMx, que emplea el AVIRIS-5, comenzó en 2023 y ya ha cubierto más de 950 mil kilómetros cuadrados. Se pone especial atención en las zonas desérticas, donde la escasa vegetación facilita el análisis espectral del suelo. Precisamente aquí, entre arenas y rocas, se encuentran depósitos de aluminio, litio, grafito, zinc, wolframio y titanio, elementos indispensables para las tecnologías modernas.
Recursos críticos
Según la definición del USGS, los minerales críticos son aquellos de los que depende directamente la seguridad económica y nacional de un país. Se utilizan en la fabricación de semiconductores, paneles solares, baterías para vehículos eléctricos y equipamiento militar. En los últimos años, Estados Unidos depende cada vez más de la importación de estos recursos, lo que genera preocupación al más alto nivel.
En marzo de 2025, la Casa Blanca emitió un decreto instando a incrementar al máximo la extracción de minerales estratégicos dentro del país. El documento enfatiza que la dependencia de suministros provenientes de estados hostiles se ha convertido en una seria amenaza para la economía y la defensa de Estados Unidos. En este contexto, la búsqueda de nuevos yacimientos adquiere especial relevancia.
AVIRIS-5 permite no solo detectar minerales, sino también evaluar su concentración y distribución. El sensor registra cómo diferentes compuestos químicos reflejan la luz en las bandas visible e infrarroja, lo que permite elaborar mapas detallados de la composición mineral del suelo. Esta información sirve de base para futuras investigaciones geológicas y para tomar decisiones sobre la explotación de los yacimientos.
Tecnología más allá de la Tierra
Resulta interesante que espectrómetros similares, desarrollados en el JPL, se utilicen desde hace tiempo no solo en la Tierra. Gracias a ellos, la NASA estudia la superficie de Marte, Mercurio e incluso Plutón. Uno de estos instrumentos se dirige actualmente a Europa, la luna de Júpiter, para buscar allí elementos químicos necesarios para la vida.
Según Dana Chadwick, especialista en sistemas terrestres de JPL, el potencial de AVIRIS-5 va mucho más allá de la búsqueda de minerales. Este sensor puede emplearse para monitorear el estado de los suelos, evaluar los recursos hídricos en capas de nieve e incluso analizar los riesgos de incendios forestales. La científica destaca que apenas comienzan a descubrirse sus capacidades y que, en el futuro, este instrumento contribuirá a resolver una amplia variedad de desafíos en ecología y gestión de recursos naturales.
En el marco del proyecto GEMx, los investigadores ya han obtenido datos inéditos sobre la estructura del suelo y la distribución de minerales en vastos territorios. Esta información no solo acelera la búsqueda de nuevos yacimientos, sino que también permite prever con mayor precisión el desarrollo económico de las regiones. En un contexto de competencia global por los recursos, tecnologías como esta se convierten en herramientas clave para garantizar la independencia y la sostenibilidad de la industria nacional.
El futuro de la investigación
En los próximos años, la NASA y el USGS planean ampliar el alcance geográfico de sus investigaciones, cubriendo aún más estados y zonas naturales. Se espera que las nuevas versiones de los sensores sean todavía más compactas y precisas, lo que abrirá oportunidades adicionales para su aplicación en sectores tan diversos como la agricultura o la lucha contra el cambio climático.
Paralelamente, se trabaja en la integración de los datos de AVIRIS-5 con otras fuentes de información, incluidas imágenes satelitales y resultados de expediciones terrestres. Este enfoque integral permite obtener un panorama lo más completo posible de los recursos minerales del país y tomar decisiones fundamentadas a nivel estatal.
Ante la creciente demanda de elementos raros y estratégicos, el papel de las tecnologías innovadoras es cada vez más relevante. Los científicos estadounidenses están convencidos de que la combinación de sensores avanzados, inteligencia artificial y big data permitirá no solo descubrir nuevos yacimientos, sino también hacer que la extracción de recursos sea más ecológica y eficiente.
Por si no lo sabía, el Jet Propulsion Laboratory (JPL) es un centro de investigación de la NASA ubicado en Pasadena, California. El JPL se especializa en el desarrollo de naves espaciales, robótica y sensores avanzados para el estudio de la Tierra y otros planetas. En las últimas décadas, los especialistas del JPL han creado numerosos instrumentos únicos que se utilizan tanto en el espacio como en nuestro planeta. El avión ER-2, en el que se encuentra instalado el AVIRIS-5, es una versión modificada del famoso avión de reconocimiento U-2, adaptada para misiones científicas a grandes altitudes.












