
Una investigación llevada a cabo por la Unidad Central Operativa de la Guardia Civil (Unidad Central Operativa, UCO) destapó un esquema de gran envergadura en el que los empresarios Víctor de Aldama y Claudio Rivas desempeñaron un papel clave. Según la investigación, a través de una red de empresas, canalizaron cerca de un millón de euros para sobornar al exministro de Transportes, José Luis Ábalos, y a otros miembros de la administración. El objetivo: agilizar la obtención de licencias para operar con productos petrolíferos y asegurarse condiciones favorables en el mercado.
En el sumario aparecen numerosos episodios en los que representantes empresariales intentaron acceder a los niveles más altos de tres ministerios: Transportes, Industria y Transición Ecológica. Los investigadores destacan que no se trata solo de intentos de influir en las decisiones, sino también de contactos reales con los directivos de las respectivas carteras.
Pagos millonarios
El informe de la UCO detalla los flujos financieros que pasaron por las empresas Have Got Time S.L. y Villafuel S.L. Según la versión de los investigadores, estas estructuras se utilizaron como herramienta para transferir cuantiosas sumas de dinero a cambio de favores políticos. Entre 2021 y 2022, a través de Have Got Time S.L. se articuló un mecanismo fraudulento que permitió desviar más de 49 millones de euros, parte de los cuales se destinó al pago de sobornos.
Se presta especial atención al episodio en el que la hija de la empresaria Carmen Pano comunicó a su pareja una oferta de trabajo en el equipo de asesores del ministro Ábalos. Aunque ella rechazó la propuesta, el propio hecho de que se la ofrecieran se considera una de las pruebas de los intentos de establecer vínculos informales con el poder.
Influencia en las decisiones
La investigación determinó que Claudio Rivas buscaba activamente oportunidades de intermediación a través de Víctor de Aldama, para que este utilizara sus contactos y así agilizar la obtención de la licencia para la empresa Villafuel S.L. A cambio de facilidades por parte de funcionarios, se ofrecían gratificaciones económicas significativas. En la correspondencia entre los implicados se discutían montos, condiciones y la disposición a “mover” el proceso si el pago era el adecuado.
Entre los contactos figuraban los jefes de gabinete de los ministros de Industria y de Transición Ecológica —Juan Ignacio Díaz Bidart e Isaac Pons Pons—, así como el director de Política Energética y Minas, Manuel García Hernández. Los investigadores destacan que las negociaciones se llevaban a cabo directamente, lo que evidencia el alto nivel de penetración de la trama en las estructuras estatales.
Red de contactos y mediadores
En diciembre de 2020, Claudio Rivas, a través de Carmen Pano y su hija, solicitó organizar una reunión con el ministro Ábalos para que este utilizara su influencia y acelerara el proceso. Víctor de Aldama, quien actuaba como intermediario, no ocultaba que estaba dispuesto a ‘mover’ el asunto si la suma ofrecida era suficiente. En la correspondencia, señalaba con ironía que la tarea no era complicada, pero todo dependía del pago.
Los documentos del caso subrayan que el esquema no solo involucraba al Ministerio de Transportes, sino también a otros organismos clave. Esto permitía a los participantes esperar la adjudicación de contratos y licencias ventajosos, pese a no cumplir con los requisitos formales.
El papel de las figuras clave
Víctor de Aldama ya había aparecido anteriormente en investigaciones relacionadas con compras sospechosas de mascarillas para el Ministerio de Transportes durante la gestión de Ábalos. Sin embargo, la nueva investigación revela que sus intereses iban mucho más allá de un solo ministerio y de una sola trama. Los investigadores señalan que se trata de toda una red que intentaba influir en las decisiones de varias estructuras estatales a la vez.
La UCO destaca que las pruebas reunidas apuntan al carácter sistémico de la trama y a la existencia de vínculos sólidos entre empresarios y funcionarios. El foco no solo está en los flujos financieros, sino también en los contactos personales que permitían a los participantes avanzar sus intereses al más alto nivel.











