
Los aficionados a las investigaciones periodísticas se mostraron desconcertados después de que el pasado lunes 29 de septiembre se emitiera el cuarto episodio de «El precio de…». Esta entrega fue la última del bloque actual y el programa desapareció de la parrilla televisiva, lo que generó una oleada de rumores sobre una posible cancelación. La ausencia de declaraciones oficiales por parte de la cadena no hizo más que alimentar la especulación, dejando a la audiencia en vilo sobre el futuro de este exitoso formato.
Sin embargo, la realidad resultó ser muy distinta a los pronósticos pesimistas. La pausa en las emisiones ya estaba prevista desde el principio. El presentador Santi Acosta, durante la presentación en el festival FesTVal de Vitoria, explicó la estrategia del equipo. Señaló que se prepararon cuatro episodios, justo los que dio tiempo a producir en tan poco tiempo. Crear contenido periodístico de calidad requiere una inversión considerable de tiempo; por ejemplo, sólo la elaboración del episodio piloto llevó cerca de dos meses. El equipo trabajó a un ritmo muy intenso y ahora necesita una pausa para preparar nuevos materiales.
Además, el grupo mediático Mediaset está plenamente satisfecho con los resultados y apuesta por el desarrollo futuro de este producto. Las cifras de audiencia hablan por sí solas. La cuota media de audiencia de la primera temporada superó el 10,8%, reuniendo frente a la pantalla a más de 633 mil personas. Son cifras más que dignas para el horario de máxima audiencia, especialmente teniendo en cuenta la dura competencia con un gigante como el concurso culinario «MasterChef» en el principal canal público TVE. La dinámica fue la siguiente: el primer episodio atrajo a 781 mil espectadores (13,1%), el segundo a 575 mil (10,2%), el tercero a 514 mil (8,7%) y el último volvió a subir hasta 663 mil (11,1%).
El propio Acosta, en su comunicación con la prensa, no esconde que siempre siente la responsabilidad por los índices de audiencia. Es plenamente consciente de que el éxito del programa determina el trabajo de todo el equipo. El presentador compartió su enfoque para analizar los datos: en caso de una caída de las cifras, no se desanima, sino que estudia detenidamente las acciones de los competidores, analiza las curvas de audiencia y determina qué segmento se perdió. A su juicio, esa es la clave para mejorar el siguiente episodio.
Reflexionando sobre la evolución de la televisión, el periodista recordaba con cariño tiempos pasados. Los describió como una “fantasía”, cuando personajes carismáticos como Marujita y Sara Montiel podían protagonizar una discusión en el plató y luego irse juntas a cenar. Acosta reconoce que la televisión ha cambiado junto con la sociedad y las demandas del público. Hoy en día, según él, escenas similares, como los enfrentamientos entre Aída Nízar y Antonio David, tendrían un enfoque distinto. Personalmente, le atrae la televisión de entretenimiento capaz de hacer reír e incluso sorprender, permitiendo desconectar de los problemas mundiales.
Así, la preocupación del público resultó ser anticipada. El programa se tomó un descanso creativo. El equipo volverá a la parrilla televisiva tan pronto como estén listos los nuevos reportajes, profundamente elaborados y grabados, para volver a ofrecer a la audiencia un contenido de calidad y con carácter.












