
La noche en Pontevedra, sede de la ceremonia de los Premios Feroz 2026, volvió a reunir bajo un mismo techo a las principales figuras del cine y la televisión de España. La alfombra roja, el destello de los flashes y las conversaciones animadas llenaron de ambiente festivo a una industria que no deja de sorprender por su diversidad. Este año, la atención del público se centró no solo en los galardonados, sino también en intervenciones inesperadas que invitaron a reflexionar sobre las contradicciones ocultas del mundo del espectáculo.
Un papel destacado en el programa lo tuvieron María Castro y Marta Costa, actrices de la exitosa serie diaria «La Promesa». Su aparición en el escenario provocó aplausos y carcajadas: las intérpretes aprovecharon su momento para lanzar un irónico comentario sobre la situación de las series diarias en el sistema de premios. Su discurso se convirtió en un auténtico manifiesto en defensa de aquellos proyectos que reúnen a millones de espectadores frente al televisor, pero rara vez reciben el reconocimiento del gremio.
Humor y verdad
Desde el primer momento, Castro y Costa marcaron un tono diferente al habitual en este tipo de actos. Marta, con desenfado y un toque de autocrítica, recordó al auditorio que «La Promesa» es una serie que se emite a diario en televisión abierta y que quizás no todos los presentes la conocen. Se comparó a sí misma y a su compañera con un unicornio mitológico que aparece en una gala, e incluso con una provincia poco conocida de la que todos se olvidan de mencionar.
María continuó con el tono divertido al comparar la magnitud del trabajo en las series diarias con las temporadas cortas de proyectos de culto. Según ella, seis episodios de veinte minutos equivalen a una sola jornada laboral para el equipo de «La Promesa». El público respondió con sonrisas, aunque tras la ironía se escondía una verdad evidente: las series diarias exigen un esfuerzo colosal que a menudo pasa desapercibido.
El contraste de expectativas
El dúo de actrices no se limitó a bromear sobre el ritmo de producción. Marta, con sarcasmo, señaló que los guionistas de su serie escriben en una semana lo mismo que las grandes plataformas de streaming producen en un año. María añadió que, pese a su enorme popularidad entre el público, este tipo de series raramente recibe atención en ceremonias prestigiosas. Subrayó que «La Promesa» es un caso en el que el proyecto reúne a las familias frente a la pantalla, pero sigue a la sombra de los grandes estrenos.
En un momento, Marta recordó los premios internacionales que a veces reciben las series diarias españolas y preguntó al público si conocían el nombre de los Emmy. Su compañera agregó: «La Promesa» realmente obtuvo este prestigioso reconocimiento, aunque en España pocas veces se hable de ello.
Las fronteras del reconocimiento
Al concluir su intervención, las actrices subrayaron que sus palabras no eran un reproche, sino una invitación a la reflexión. Confesaron sentirse felices de estar sobre el escenario, aunque fuera tras setecientos episodios y, por ahora, solo como presentadoras del premio. María expresó su esperanza de que, en el futuro, el jurado preste atención a aquellos proyectos que realmente ven millones de españoles. Con una sonrisa, destacó que incluso las sonrisas incómodas en la sala las percibe como una promesa de cambio.
Este momento se convirtió en uno de los más comentados de la ceremonia. En la sala se percibía tensión, pero también respeto hacia las artistas que no temieron poner sobre la mesa un tema incómodo. Su intervención recordó que la industria del entretenimiento no es solo nombres destacados y tendencias de moda, sino también el esfuerzo diario que merece reconocimiento.
Premios y realidad
El premio Feroz lleva tiempo siendo considerado un barómetro de los gustos del sector profesional. Sin embargo, la brecha entre la opinión de los críticos y las preferencias del gran público es cada vez más evidente. Las series diarias, a pesar de su enorme popularidad, siguen viéndose como algo secundario. Las palabras de Castro y Costa sonaron como un desafío a las reglas establecidas: quizás haya llegado el momento de replantear los criterios de reconocimiento y de dar una oportunidad a quienes se esfuerzan al máximo por el público.
La noche en Pontevedra demostró que la industria del entretenimiento en España está preparada para el cambio. La valentía y la autoironía de las actrices de «La Promesa» se convirtieron en símbolo de una nueva mirada sobre los formatos tradicionales. Su actuación no solo hizo reír al público, sino que también invitó a reflexionar sobre el futuro de la televisión, un espacio donde hay cabida tanto para las series de culto como para esas historias cotidianas que se integran en la vida de millones.
María Castro es una de las actrices más reconocidas de la televisión española, famosa por sus papeles en series populares. Comenzó su carrera en pequeños proyectos, pero con el tiempo se convirtió en un referente de esfuerzo y profesionalismo en la industria. En «La Promesa», Castro dio vida a un personaje muy querido por espectadores de todo el país. Su participación en la ceremonia Feroz 2026 fue tanto un reconocimiento a su trayectoria como un recordatorio de la importancia del trabajo diario en el mundo del espectáculo.












