
Una auténtica polémica sacudió el panorama mediático de España tras las recientes declaraciones de María Patiño. La presentadora del programa «No somos nadie» no se anduvo con rodeos al comentar la crítica situación de uno de los principales canales del país. El detonante fueron los índices de audiencia históricamente bajos del nuevo programa vespertino, que debía ser el salvavidas en la parrilla de Telecinco. Patiño declaró abiertamente que las conversaciones sobre un «nuevo ciclo» y la necesidad de esperar son palabras vacías. Según ella, ya no hay nada ni a nadie por quien esperar.
La presentadora considera que el canal ha perdido completamente su identidad. Hizo una comparación llamativa con una tienda de ropa, en la que entras y no logras entender qué estilo venden: si es hippie o clásico. En esta situación, el cliente simplemente se da la vuelta y se va, al no encontrar nada que le interese. Lo mismo, en su opinión, ocurre con la audiencia de Telecinco. La política de programación se ha vuelto tan difusa y anticuada que la gente ya no se identifica con el canal y se ha pasado en masa a otras alternativas. Y, según ella, ningún proyecto nuevo podrá arreglar la situación mientras la dirección no cambie de enfoque.
Patiño fue especialmente crítica respecto a cómo el canal aborda los recientes acontecimientos relacionados con Mar Flores. Señaló que los intentos de ‘blanquear’ la reputación de figuras controvertidas y convertir a los ‘malos’ en ‘buenos’ pasaron de ser un recurso puntual a convertirse en la base de toda la estrategia editorial. Antes, esto podía funcionar como cierto contrapeso, pero ahora, al haberse transformado en la línea central, el espectador percibe la falta de autenticidad. «Obmanut’ ljudei nevozmozhno», concluyó, insinuando que esa táctica está condenada al fracaso.
Su compañero en el programa, Kiko Matamoros, respaldó completamente esta postura. Añadió que todos los intentos de renovar la programación, presentando supuestos formatos nuevos, fracasan. «Solo funciona lo que ya había antes», apuntó. Matamoros está convencido de que bajo la etiqueta de programas ‘familiares’ y ‘positivos’ se esconden los mismos viejos conflictos, ahora comentados por nuevos colaboradores. Así, según ambos presentadores, los llamativos anuncios de Mediaset sobre cambios radicales necesitan una revisión profunda si el canal realmente quiere recuperar la confianza del público y volver a ser líder en audiencia.












