
La revista National Geographic ha reconocido la cala Illa Roja, situada en el municipio de Begur, en la provincia de Girona, como una de las playas más pintorescas de la Costa Brava. Este rincón apartado de la naturaleza, ubicado a sólo una hora y media en coche de Barcelona, atrae a los viajeros por su encanto salvaje y su ambiente tranquilo, ofreciendo un lugar ideal para descansar lejos del bullicio turístico.
El principal atractivo de la playa, que le da nombre, es una enorme roca de tono rojizo que se alza directamente sobre la arena y divide la cala en dos partes. Esta formación rocosa crea un paisaje único, especialmente impresionante al atardecer, cuando los rayos del sol la tiñen de tonos intensos. En la reconocida publicación de viajes, la comparan de forma evocadora con un barco de piedra encallado entre dos bahías. La playa tiene una longitud de unos 180 metros, lo que la convierte en una de las más amplias de la zona.
Se puede llegar a Illa Roja por el pintoresco sendero costero Camino de Ronda (Camino de Ronda), que conecta las playas vecinas de Sa Riera (Sa Riera) y El Racó (El Racó). El paseo dura unos 10-15 minutos. El trayecto transcurre por zonas rocosas y escaleras, por lo que se recomienda llevar calzado adecuado. Precisamente esta cierta dificultad de acceso ayuda a que la playa conserve su tranquilidad y evite la afluencia masiva de visitantes.
Illa Roja es desde hace tiempo uno de los destinos emblemáticos para naturistas en Cataluña. Se respira un ambiente de libertad y conexión con la naturaleza. A diferencia de las playas vecinas, más concurridas, aquí no hay un desarrollo de infraestructuras ni paseos marítimos. La única comodidad es un pequeño chiringuito donde se pueden pedir bebidas y aperitivos ligeros para disfrutar todo el día junto al mar.
La naturaleza que rodea la cala le confiere un encanto especial. En las rocas crecen pinos y matorrales mediterráneos como el romero y la jara. El mundo submarino en torno a la roca central es rico y variado, lo que atrae especialmente a los aficionados al snorkel. En las aguas cristalinas es posible observar erizos de mar, esponjas y diferentes especies de peces costeros que habitan entre las praderas de posidonia. En tierra firme, se pueden ver gaviotas y otras pequeñas aves que anidan en los acantilados.












