
Este otoño, la escena artística de Valencia será testigo de un esperado acontecimiento para los amantes de la pintura. Ya ha comenzado la preparación de una gran exposición dedicada a la obra de Joaquín Sorolla. En las salas de la Fundación Bancaja se desplegará una muestra compuesta por 60 obras del maestro, de las cuales 59 han sido trasladadas especialmente desde Madrid. Es una ocasión poco común para contemplar una parte tan significativa de la colección fuera de las habituales salas del museo capitalino.
La razón de este traslado es la temporal indisponibilidad del Museo Sorolla de Madrid, actualmente cerrado por obras de remodelación y ampliación. Gracias a esta circunstancia, los organizadores han logrado reunir en un solo espacio obras que habitualmente no salen del museo al mismo tiempo. Una concentración semejante de los grandes trabajos del artista, fuera de su casa-museo, es realmente excepcional.
La exposición, titulada «Sorolla. Obras maestras del Museo Sorolla», es fruto de la colaboración entre la Fundación Bancaja, el Ministerio de Cultura, el Museo Sorolla y la fundación homónima. La muestra reúne tanto lienzos emblemáticos como piezas menos conocidas pero igualmente relevantes. Entre ellas destacan «Paseo a la orilla del mar», «El baño del caballo», «La siesta». Un lugar especial ocupará el cuadro «¡Triste herencia!» de la colección de la Fundación Bancaja, que le otorgó al artista reconocimiento mundial tras su triunfo en la Exposición Universal de París en 1900.
La exposición está diseñada para que el visitante pueda seguir el recorrido del artista: desde sus primeros pasos en Valencia e Italia hasta su madurez en Madrid, donde alcanzó el reconocimiento. Secciones especiales están dedicadas a retratos, paisajes marinos, escenas de la vida en España a principios del siglo XX, así como a su último viaje a Cala de San Vicente (Cala de San Vicente, Pollença, Mallorca) en 1919, donde pintó el Mediterráneo poco antes de su muerte.
La inauguración de la exposición tendrá lugar el 3 de octubre y concluirá el 8 de febrero de 2026. Para los amantes del arte, es una oportunidad de contemplar una colección única de obras del gran pintor español sin tener que desplazarse a la capital. Los organizadores están convencidos de que el evento atraerá tanto a residentes locales como a visitantes de la ciudad, ya que una exposición de este tipo difícilmente volverá a repetirse en los próximos años.












