
En Gijón, en el estadio El Molinón, concluyó el partido entre el Sporting de Gijón y el Racing de Santander, que se recordó no solo por el juego, sino también por su polémico desenlace. El encuentro se disputó en un ambiente tenso y la resolución fue inesperada para ambos equipos.
En el tiempo añadido de la segunda parte, cuando ya habían transcurrido los ocho minutos señalados por el árbitro Manuel J. Orellana, el Racing obtuvo una peligrosa falta. En el minuto cien del partido, Andrés Martín centró el balón y el defensa del Sporting, Pablo Vázquez, despejó de cabeza. En ese instante, el centrocampista del Racing, Mario García, fue el primero en recoger el rebote y realizó un potente disparo desde la frontal del área.
El balón entró por la escuadra de la portería del Sporting, pero la alegría de los visitantes fue prematura. El árbitro ya había pitado el final del partido, por lo que el gol no fue válido. Este episodio provocó una oleada de emociones en el campo y en las gradas: los jugadores del Racing insistieron en que el gol se anotó antes del pitido final, pero el colegiado se mantuvo firme en su decisión.
Durante las protestas, el centrocampista visitante Marco Sangalli fue expulsado con tarjeta roja directa por una reacción excesivamente emotiva. La tensión aumentó y el debate sobre la controvertida decisión continuó incluso después del pitido final.
En la rueda de prensa, el entrenador principal del Racing de Santander, José Alberto López, no ocultó su decepción. Según indicó, el árbitro había anunciado inicialmente ocho minutos de tiempo añadido, luego aumentó el descuento por atención médica y sustituciones. Sin embargo, cuando se señaló la falta, el marcador ya mostraba el minuto 98 y fue entonces cuando tuvo lugar la polémica jugada del gol anulado.
El entrenador señaló que situaciones como esta generan dudas sobre la coherencia de las decisiones arbitrales. Subrayó que, si es necesario añadir más tiempo, el árbitro debe hacerlo para garantizar igualdad de condiciones para ambos equipos. Según López, en esta ocasión la actuación del juez fue especialmente controvertida.
Por separado, el técnico comentó la expulsión de Sangalli, expresando que la reacción del jugador no merecía una sanción tan severa. En su opinión, en estos casos basta con una tarjeta amarilla para calmar los ánimos en el campo.
Este partido ha sido objeto de discusión entre aficionados y expertos, y la decisión del árbitro seguirá generando controversia en el ámbito futbolístico.












