
En el cantón de Argovia, en la pequeña comuna de Gebenstorf, una expedición arqueológica ha concluido una extensa labor de salvamento y protección, que se llevó a cabo desde la primavera de 2024 hasta mayo de 2025. La elección del lugar no fue casual: a solo dos kilómetros de allí se encontraba antiguamente el campamento militar romano de Vindonissa, clave en la defensa de las fronteras septentrionales del imperio. Durante catorce meses, los investigadores no solo examinaron cuidadosamente el terreno, sino que también realizaron varios hallazgos que ya han despertado el interés de historiadores en toda Europa.
El hallazgo más inesperado fue una ánfora romana descubierta entre las ruinas de tres imponentes edificios levantados en el siglo I d.C. Dentro del recipiente se conservaron restos de un producto de pescado que, como se supo después, no era otro que el famoso garum romano, una salsa considerada un manjar en el mundo antiguo. El análisis del contenido reveló que se elaboraba principalmente con sardinas europeas y que la técnica de preparación apenas difería de las recetas clásicas conocidas por fuentes escritas de la época.
Herencia romana
Las ruinas descubiertas en Gebenstorf sorprendieron a los investigadores por su tamaño y características arquitectónicas. Tres edificios construidos en piedra y ladrillo, evidentemente, no estaban destinados únicamente a la vivienda. Su diseño y ubicación sugerían que allí pudo haber existido un importante punto de paso en la ruta comercial por el río Limmat. Algunos arqueólogos incluso han planteado que el complejo pudo cumplir funciones administrativas, atendiendo tanto a militares como a civiles implicados en el comercio y el abastecimiento.
Llamaron especialmente la atención los hallazgos relacionados con la vida cotidiana de los habitantes de este lugar. Además de la ánfora con salsa de pescado, se encontraron fragmentos de cerámica, monedas e incluso herramientas utilizadas para el procesamiento de pescado. Todo esto indica que los habitantes locales se dedicaban activamente a la elaboración y almacenamiento de alimentos, y mantenían lazos estrechos con otras regiones del Imperio Romano.
Rutas comerciales
El río Limmat, a lo largo del cual se encontraba el antiguo complejo, servía en el siglo I de nuestra era como una de las principales vías de transporte. Por él se transportaban no solo materiales de construcción y grano, sino también productos más exóticos como aceite de oliva, vino y, por supuesto, salsas de pescado. La ánfora con garum es una prueba directa de que, incluso en el interior de la actual Suiza, llegaban productos de los rincones más alejados del imperio.
El análisis de los restos de la salsa permitió identificar su composición y origen. Se descubrió que las sardinas para el garum podían provenir tanto de aguas locales como de regiones más lejanas, lo que evidencia un sistema de intercambio y logística bien desarrollado. Hallazgos como este ofrecen una nueva perspectiva sobre la economía y la vida cotidiana de las provincias romanas, así como el papel de Suiza en el comercio de la antigüedad.
Tecnologías del pasado
El análisis de la ánfora y su contenido se realizó utilizando métodos modernos: espectroscopía, microscopía y análisis de ADN. Los investigadores no solo identificaron la especie de pescado, sino que también reconstruyeron la tecnología de elaboración de la salsa. Determinaron que el proceso de fermentación duraba varios meses y, para mejorar el sabor, se añadían especias y hierbas características de la cocina mediterránea.
Estos descubrimientos permiten no solo reconstruir las preferencias gastronómicas de los antiguos romanos, sino también comprender cómo las tecnologías de producción de alimentos se difundían por todo el imperio. La ánfora de Gebenstorf se convierte en un testimonio único de que, incluso en las provincias más remotas, se valoraban los sabores exquisitos y no se escatimaban esfuerzos para llevarlos hasta allí.
Enigmas arqueológicos
A pesar de los avances en el estudio del hallazgo, los investigadores aún tienen muchas preguntas. Por ejemplo, ¿por qué se concentran tantas construcciones importantes en este lugar? ¿Qué papel desempeñó Gebenstorf en el abastecimiento de las tropas romanas y los asentamientos civiles? ¿Y por qué la ánfora con garum terminó olvidada entre las ruinas en vez de tener el uso previsto?
Las respuestas a estas preguntas podrían aparecer tras futuras excavaciones y el análisis de otros artefactos hallados en el yacimiento. Por ahora, la ánfora de salsa de pescado sigue siendo uno de los hallazgos más destacados de los últimos años, permitiendo asomarse a la vida cotidiana de los romanos en el territorio de la actual Suiza.
Si no lo sabías, el cantón de Argovia (Aargau) es una de las regiones más grandes de Suiza, conocido por sus yacimientos arqueológicos y su rica historia. Vindonissa fue un campamento militar romano fundado en el siglo I d.C., que durante mucho tiempo funcionó como un punto estratégico en la frontera del imperio. Hoy en día, en ese lugar se encuentra un museo al aire libre que atrae a turistas e investigadores de todo el mundo.











