
En la costa de Asturias, en el municipio de Llanes, se esconde una auténtica joya: la playa de Poo (Playa de Poo). Este lugar, que forma parte del paisaje protegido de la costa oriental, posee una característica sorprendente. Con la llegada de la marea alta, se transforma en una amplia laguna natural de agua salada, convirtiéndose en un auténtico paraíso para el disfrute familiar. El paisaje está adornado por pequeños islotes, como Palo de Poo y Castro de Poo, que se destacan justo frente a la línea de costa.
La principal atracción de este lugar son sus metamorfosis diarias. Durante la bajamar, la franja costera se ensancha hasta 150 metros, descubriendo una amplia extensión de arena dorada, ideal para paseos y juegos. Sin embargo, con la marea alta, el panorama cambia por completo: el agua del mar llena lentamente la estrecha ensenada y la zona de arena se convierte en una tranquila laguna sin olas y de escasa profundidad. Este fenómeno natural ofrece una seguridad excepcional para las familias con niños pequeños. Bañarse aquí se asemeja más a nadar en una piscina que en el abierto mar Cantábrico, brindando tranquilidad a los padres y alegría sin límites a los niños. La singular forma de embudo de la ensenada impide la formación de corrientes, creando un oasis de agua cristalina y poco profunda.
En la temporada de verano, para mayor comodidad de los visitantes, se cuenta con servicio de socorrismo, se han instalado duchas y se realiza limpieza diaria. Cerca funciona un puesto de primeros auxilios de la Cruz Roja. En las inmediaciones hay bares, hoteles y un camping, lo que permite disfrutar de la costa durante todo el día con comodidad. Es importante tener en cuenta que las plazas de aparcamiento son limitadas y, en temporada alta, se ocupan rápidamente, por lo que se recomienda llegar temprano. El acceso es sencillo. En coche desde la ciudad de Llanes, el trayecto dura menos de diez minutos —solo hay que recorrer dos kilómetros por la carretera AS-379. Desde Oviedo se llega por las autovías A-64 y A-8 en aproximadamente hora y media. También hay transporte público disponible: los autobuses de la compañía ALSA y los trenes de vía estrecha de RENFE que cubren la ruta Oviedo – Santander hacen parada en la localidad de Pu. Desde allí se puede llegar a la orilla caminando en pocos minutos.
Además de ofrecer un baño seguro, este lugar destaca por su naturaleza inigualable. La desembocadura del río Vallina y la densa vegetación que cubre las rocas circundantes crean un paisaje único. La vista al macizo de los Picos de Europa que se alza al fondo aporta un toque especialmente pintoresco, un contraste que pocas zonas costeras pueden ofrecer. La playa de Pu es un rincón de Asturias donde la belleza natural, la comodidad y la seguridad se combinan de forma armoniosa. Su ubicación dentro de un área protegida, con abundantes arbustos y aves marinas en los acantilados, así como los verdes prados que rodean la ensenada, convierten este lugar en un auténtico refugio natural para disfrutar de una estancia tranquila y agradable junto al mar.












