
En algunos países africanos, los agricultores han encontrado una forma poco habitual de proteger sus cultivos de los elefantes. En lugar de vallas y cercas eléctricas, utilizan colmenas con abejas, creando una barrera viva en el camino de los animales. Este método ha resultado eficaz en Tanzania y Kenia, donde los elefantes ya han aprendido a evitar las zonas protegidas por enjambres de abejas. Si un animal toca una colmena, los insectos enfurecidos atacan de inmediato, obligando a los gigantes a retirarse.
Sin embargo, en Botsuana, donde vive la mayor población de elefantes del continente, este método inesperadamente no funcionó. La causa está en las particularidades del clima local: los períodos de sequía, la escasez de agua y la vegetación limitada han provocado una disminución de las abejas silvestres. Aquí, los elefantes casi no se encuentran con estos insectos y no los perciben como una amenaza.
Un experimento en un parque nacional
Para comprobar si realmente las abejas no intimidan a los elefantes en Botsuana, los científicos realizaron un experimento inusual. En lugar de colmenas reales, usaron grabaciones de zumbidos de abejas, y para control, ruido blanco. En uno de los parques nacionales del país, los investigadores reproducían estos sonidos cuando las manadas de elefantes se acercaban a sus lugares de descanso.
La reacción de los animales fue ambigua. La mayoría de los elefantes no salieron huyendo, sino que simplemente se pusieron en alerta, alzaron la cabeza y escucharon atentamente el ruido desconocido. Solo en algunos casos, familias de elefantes optaron por abandonar la zona al oír el enjambre virtual.
¿Por qué las abejas no asustan a los elefantes?
Los expertos explican que los elefantes en Botsuana simplemente no tienen experiencias negativas con las abejas. A diferencia de sus congéneres de Kenia y Tanzania, los animales locales no se han encontrado con insectos agresivos, por lo que no los perciben como una amenaza. Además, debido a la reducción de la población de abejas en la región, la probabilidad de encontrarlas es mínima.
Como resultado, las colmenas de abejas aquí no pueden servir como una protección confiable para los campos de los agricultores. Más bien, funcionan como una barrera adicional, pero no resuelven el problema en su totalidad. Los científicos ya están considerando métodos alternativos para ahuyentar a los elefantes y así ayudar a los habitantes locales a proteger sus cosechas.
Búsqueda de nuevas soluciones
Una de las ideas prometedoras son las barreras luminosas. Los investigadores planean instalar dispositivos especiales que emitirán destellos de luz brillante cuando se acerquen los animales. Según datos preliminares, estas señales pueden ahuyentar eficazmente a los elefantes sin causarles daño.
Mientras continúan los experimentos, los agricultores en Botsuana se ven obligados a buscar un compromiso entre la protección de sus cultivos y la preservación de la población única de elefantes. La pregunta sigue abierta: ¿se logrará encontrar una solución universal adecuada para diferentes condiciones climáticas y patrones de comportamiento animal?
Si no lo sabía, Botsuana es considerado el país con la población de elefantes más grande del mundo: según distintas estimaciones, aquí viven alrededor de 130 mil ejemplares. En los últimos años, la región ha enfrentado serios desafíos climáticos, lo que afecta no solo a los animales, sino también a los insectos, incluidas las abejas. Las investigaciones para encontrar métodos eficaces y humanitarios de proteger las cosechas continúan, y los agricultores esperan la aparición de nuevas tecnologías que les ayuden a convivir con la vida silvestre.












