
En el corazón de la región de La Rioja, en la ciudad de Nájera, que antaño fue capital de todo un reino, se alza una construcción monumental: el monasterio de Santa María la Real. Sus severos muros de piedra, testigos del paso de las épocas y dinastías, esconden tras de sí no solo un monumento arquitectónico, sino un auténtico tesoro donde se entrelazan la historia, el arte y antiguas leyendas. Fundado en el siglo XI, este conjunto experimentó una profunda transformación gótica cuatro siglos después y, hoy en día, ofrece a sus visitantes algo más que la simple contemplación de antiguos salones.
El origen de este santuario está envuelto en una hermosa leyenda. Según la tradición local, en 1052 el monarca navarro García IV, mientras practicaba la cetrería, descubrió en una gruta escondida una estatua finamente tallada de la Virgen María con el Niño, acompañada de una campana y un jarrón con lirios blancos. Este hallazgo impresionó tanto al soberano que ordenó levantar un templo justo en ese lugar. Así comenzó la historia del monasterio, que pronto pasó a estar bajo la protección de la poderosa orden de Cluny, y que siglos más tarde adquirió una nueva vida y su aspecto actual durante el auge del gótico.
Entre las partes más impresionantes del complejo destaca el Claustro de los Caballeros, finalizado en 1528. Este espacio asombra por su estilo gótico tardío, donde las elegantes bóvedas de crucería se combinan con una rica decoración de estilo plateresco. Se considera uno de los ejemplos más destacados del arte renacentista en la región. En sus galerías se pueden admirar esculturas renacentistas, majestuosos sepulcros de familias nobles y portadas que muestran una sorprendente fusión entre la sobriedad gótica y la libertad renacentista. Sin embargo, la joya principal está más oculta: se trata del Panteón de los Reyes. Un lugar único donde reposan los restos de una treintena de monarcas de Castilla y Navarra. Este hecho convierte a Nájera en la segunda ciudad de España en número de tumbas reales, solo por detrás del imponente San Lorenzo de El Escorial. La visita a la iglesia gótica y a la famosa cueva donde todo comenzó completa esta inmersión en las profundidades de la historia.
Sin embargo, al caer la noche, la visita tradicional se transforma en una auténtica aventura. Cada verano, los muros del antiguo monasterio se convierten en el escenario de un ciclo único de espectáculos llamado “Culto y Cultura”. La compañía Sapo Producciones organiza recorridos nocturnos que entrelazan hábilmente teatro, hechos históricos y un sutil sentido del humor. Los participantes acceden al complejo a través de una entrada especial, la Puerta de Navarra, donde los reciben personajes del pasado. Estos guías conducen a los visitantes por salas y patios bañados en luz misteriosa, permitiendo el acceso a rincones que normalmente están cerrados al público, como la galería superior del claustro o el tranquilo jardín del monasterio. Cada año, el guion se renueva, se incorporan nuevas escenas y giros inesperados, por lo que incluso quienes ya han asistido encuentran un motivo para regresar. Las entradas, con un precio de 10 euros, pueden adquirirse en taquilla o reservarse con antelación por teléfono o correo electrónico. El espectáculo comienza puntualmente a las diez de la noche.
Para quienes prefieren las visitas diurnas, es importante tener en cuenta que el horario varía según la temporada. Durante los meses de verano, el complejo está abierto de martes a sábado de 10:00 a 13:30 y de 16:00 a 19:00, y en julio, agosto y septiembre también abre los lunes. En invierno, desde finales de octubre hasta marzo, el horario de la tarde se reduce. La entrada general para adultos cuesta 5 euros, con descuentos para jubilados y niños, mientras que los menores de 9 años entran gratis. Santa María la Real no es solo una parada en la ruta turística, sino un lugar donde la historia deja de ser un conjunto de datos en los libros y cobra vida ante los ojos del visitante.











