
Un portal al pasado
En el corazón de Cantabria, entre las bulliciosas localidades de Torrelavega y Los Corrales de Buelna, se esconde un pueblo donde el tiempo parece haberse detenido. Aquí, a orillas del río Besaya, se conservan dos singulares conjuntos urbanos que muestran la grandeza de la arquitectura tradicional cántabra. La calle principal da la bienvenida a los viajeros con un majestuoso arco que conecta dos antiguas torres. Más allá, se despliega una panorámica de casas señoriales de los siglos XVII y XVIII, cuidadosamente restauradas, con fachadas decoradas con balcones tallados que rebosan de flores. Este lugar es la elección perfecta para una escapada en septiembre, donde convergen el legado monumental, las tradiciones vivas y un entorno natural pintoresco.
La magia de Cartes, declarado Bien de Interés Cultural en 1985, se revela poco a poco mientras se recorre su calle principal. El paisaje urbano parece detenido en el tiempo. Arcos de piedra, casas solariegas y edificios defensivos cuentan en silencio historias de otras épocas, cuyo espíritu se respira en cada rincón. Al pasear por sus calles adoquinadas, uno siente que viaja siglos atrás, donde cada fachada y escudo heráldico conservan la memoria de las familias nobles que marcaron el destino de esta villa.
Herencia viva y huella cultural
Uno de los eventos clave del mes es la peregrinación en honor a San Cipriano, que se celebra cada año el 16 de septiembre. Esta festividad, declarada de Interés Turístico Regional, reúne a cientos de peregrinos. Armados con bastones de avellano y calzados con los tradicionales zuecos de madera llamados «albarcas», recorren los senderos hasta la ermita en el prado Pradera. La víspera, el propio Cartes se convierte en el epicentro de esta festividad montañesa profundamente arraigada. Es precisamente este vínculo inseparable entre patrimonio y costumbres lo que otorga a la villa su carácter único.
El centro histórico de Cartes se configuró alrededor del Camino Real, una antigua vía que conectaba la meseta castellana con la costa de Cantabria. En tan solo 500 metros se puede contemplar toda una colección de casas nobles de los siglos XV al XVIII, muchas de ellas adornadas con escudos que recuerdan la influencia de los linajes aristocráticos de la época. Entre los símbolos más emblemáticos destaca la Torreón de Cartes, construida por la familia Manrique en el siglo XV. Esta fortificación, con dos arcos por los que aún hoy pasa la calle principal, es uno de los lugares más fotografiados de la villa y un claro ejemplo de su valor arquitectónico.
Además de sus edificios históricos, la zona ha conservado otros elementos únicos. Entre ellos se encuentran un puente de piedra del siglo XVIII, la Ruta de los Ocho Molinos, incluida en el Inventario General del Patrimonio Cultural de Cantabria desde 2003, y la iglesia de Santa María de Yermo, una auténtica joya del arte románico, protegida por el Estado desde 1930. Cartes también ha dejado huella en la literatura. El propio Benito Pérez Galdós encontró aquí inspiración para crear ‘Socartes’ en su novela ‘Marianela’. Hoy, un banco temático en una de las calles, con citas grabadas del escritor canario, recuerda este vínculo literario.
Del Medievo a los récords y la gastronomía
En la temporada navideña de 2023, la localidad llamó la atención de toda Europa al erigir el árbol de Navidad más alto del continente. La estructura, de 65 metros de altura, 40 toneladas de metal y decorada con 24 000 luces LED, se convirtió en símbolo de modernidad, marcando un llamativo contraste con el legado medieval. Esta impresionante instalación atrajo a miles de visitantes e incorporó a la villa en el mapa de las celebraciones navideñas más peculiares de Europa.
Su ubicación estratégica, a solo media hora de Santander y muy cerca de Torrelavega, lo convierte en un punto de partida ideal para explorar otros lugares emblemáticos de Cantabria. Desde aquí es fácil acceder al Parque de la Naturaleza de Cabárceno, las Cuevas de Altamira o el Parque Natural Saja-Besaya. Además de su riqueza histórica, la villa invita a disfrutar de la gastronomía local. Los restaurantes ofrecen el contundente cocido montañés, tartas de queso “quesadas”, bizcochos “sobaos” y carnes a la parrilla. Llegar desde Santander es sencillo: basta con recorrer unos 30 kilómetros por la autopista A-67 en dirección a Torrelavega. Esto hace de Cartes una excelente opción para una excursión de un día o para una escapada de fin de semana. Este destino, que armoniza patrimonio, tradiciones y auténticos sabores, está pensado para quienes buscan la esencia genuina de Cantabria.












