
En vísperas de la esperada publicación de las memorias de Isabel Preysler, en las que promete revelar su “historia real”, resurgieron viejos conflictos familiares. Toma nueva relevancia una entrevista sincera concedida hace algunos años por Miguel Boyer Arnedo, hijo del fallecido exministro y fruto de su primer matrimonio. Sus palabras arrojan luz sobre los episodios dramáticos que, durante décadas, permanecieron ocultos tras el telón de la vida pública de una de las familias más conocidas de España.
La ruptura entre Miguel Boyer y su primera esposa, la reconocida ginecóloga Elena Arnedo, fue un auténtico terremoto emocional para sus hijos, Miguel y su hermana Laura, ya fallecida. El sonado romance del político con Preysler, ampliamente cubierto por los medios, no ayudó a la reconciliación familiar. Al contrario, levantó un muro insalvable entre los miembros de la familia, dejando heridas profundas y difíciles de cerrar.
En su relato, el hijo dibuja un retrato poco halagador de su padre. Niega rotundamente la imagen de ‘padre ejemplar’ que intentaron proyectar durante el funeral. Según el heredero, quienes alcanzan altas cotas en su carrera rara vez son buenas personas por naturaleza. Considera que la vida de su padre fue una sucesión de traiciones: primero dejó la física por la economía, después una exitosa carrera política en las filas socialistas y, finalmente, a su primera familia.
Miguel Boyer Arnedo afirmaba que su padre no logró establecer una relación cercana ni siquiera con sus propios hermanos y sobrinos, lo que evidencia el carácter complicado del exministro. El hijo consideraba que con el tiempo su progenitor se convirtió en una figura pública, una máscara tras la que ocultaba su verdadero yo. Según él, esta transformación terminó por distanciarlos definitivamente.
En sus palabras, la actitud hacia Isabel Preysler era más bien neutral: no mostraba hostilidad, pero tampoco calidez. Recordaba cómo, tras la muerte de su padre, su madrastra le hizo notar los buenos comentarios de la prensa sobre el difunto. Sin embargo, para el hijo esto era irrelevante. Recalcó que no necesitaba la opinión de los periodistas para entender cómo era su padre, en quien hacía tiempo había perdido la fe.
El propio Miguel Boyer Arnedo eligió un camino muy distinto al de sus padres. Tras recibir una formación diversa, desde ciencias exactas hasta sociología y periodismo, forjó su propia carrera y hoy lleva una vida completamente alejada del foco mediático, dedicado a su familia y criando a tres hijos lejos del ruido de los medios.











