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Juan Carlos rompe su silencio y opina sobre la política actual de España

El rey exiliado rompe su silencio: lo que reveló sobre Franco, los traidores y su hijo

El rey emérito Juan Carlos I habla por primera vez. Concede una entrevista exclusiva desde Abu Dabi y desvela secretos de la política española.

Por primera vez en muchos años, el rey emérito de España, Juan Carlos I, ha roto su silencio mediático concediendo una extensa entrevista en la que abordó los temas más candentes de la política y la historia españolas. La conversación con el periodista tuvo lugar en su residencia temporal de Abu Dabi, en vísperas del lanzamiento de su libro autobiográfico «Reconciliación», que promete convertirse en todo un acontecimiento. El antiguo jefe de Estado se alejó de la tradicional neutralidad política de la monarquía para ofrecer su visión sobre los acontecimientos clave del pasado y del presente.

El monarca explicó que su marcha a la isla de Nurai fue motivada por el deseo de proteger a su hijo, el actual rey Felipe VI, del excesivo foco mediático. Según reconoció, tiende a decir demasiado lo que piensa, lo que genera ciertas dificultades para la Casa Real. Durante la conversación, Juan Carlos I regresó en varias ocasiones al periodo de la Transición democrática en España, subrayando que la libertad no fue un regalo para el país, sino el fruto de complejos procesos políticos en los que él participó activamente.

Un recuerdo especialmente importante para él es el consejo que le dio su padre, don Juan de Borbón: siempre hablar y escuchar a quienes no están de acuerdo contigo. Fiel a este principio, dialogó con todas las fuerzas políticas, desde la extrema derecha hasta la extrema izquierda. Como ejemplo, mencionó la legalización del Partido Comunista en 1977, que considera uno de sus logros, y la buena relación que mantuvo entonces con su líder, Santiago Carrillo. El exmonarca incluso reveló que, tras la muerte de Carrillo en 2012, visitó personalmente a su viuda para darle el pésame.

Juan Carlos I tampoco evitó hablar de figuras o episodios más controvertidos. Ofreció un retrato bastante equilibrado del dictador Francisco Franco, señalando que fue este quien lo nombró rey con la intención de impulsar en el futuro un régimen más abierto. También se detuvo especialmente en el intento de golpe de Estado del 23 de febrero de 1981. El monarca rechazó rotundamente cualquier sospecha de simpatía hacia los golpistas, asegurando que ese día el país afrontó no uno, sino tres conspiraciones simultáneas. Según sus palabras, fue el golpe de Tejero, el golpe del general Armada y el golpe de políticos afines al franquismo. Lo que más le dolió, confesó, fue la traición de Alfonso Armada, quien había sido su colaborador durante 17 años.

En su reflexión, el exrey estableció un paralelismo entre la cultura política del pasado y la actual. Recordó con nostalgia una época en la que, según él, las fuerzas de izquierda mostraban respeto hacia las instituciones del Estado, algo que, a su juicio, contrasta con la situación actual. Estas declaraciones, que rompen con las normas no escritas de la familia real, ya han generado un gran revuelo y podrían influir de manera significativa en el panorama político de la España actual.

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