
En los bosques más densos y enigmáticos del noroeste de España se esconde un lugar cuya historia ha sido transmitida de generación en generación, envuelta en rumores y suposiciones. Son las ruinas de un antiguo asentamiento, abandonado hace siglos por sus habitantes, pero que aún hoy atrae a quienes buscan rincones olvidados con historias oscuras. Hoy solo quedan piedras silenciosas como huella de su pasado, pero la historia de este enclave envuelve a cada visitante con una atmósfera inquietante, avivando el interés por los lugares místicos de la región.
Aunque a primera vista parece solo un montón de piedras devoradas por la vegetación salvaje, en realidad son los restos del antiguo asentamiento de Abuín. Se ubicaba en la parroquia de Leiro, en el municipio de Rianxo, provincia de La Coruña. Las crónicas históricas indican que sus habitantes abandonaron el lugar entre los siglos XIV y XVI. La causa de este éxodo masivo fue una devastadora epidemia de peste, que acabó con la vida de la mayoría de los aldeanos. Esta tragedia originó la creencia de que se trataba de un castigo divino impuesto sobre el pueblo. La leyenda se consolidó con el tiempo, ya que los pocos que lograron sobrevivir huyeron apresuradamente, sin volver jamás. Dejaron atrás su hogar, condenado al olvido y al abandono absoluto.
Las tradiciones orales han conservado otra versión, aún más inquietante, de los hechos. Según esta, la huida de los habitantes no solo se debió al miedo a la enfermedad, sino también a la creencia en una poderosa maldición que atrajeron sobre sí mismos en un momento de desesperación. La historia más extendida cuenta que, durante una época de hambre extrema, unos campesinos desesperados saquearon el cercano monasterio de Armenteira. Entregaron el botín al sacerdote local para que lo escondiera. Sin embargo, a la mañana siguiente, el sacerdote apareció muerto. Tras él, otros vecinos del pueblo empezaron a morir misteriosamente. Esto llevó a la gente a creer que los tesoros robados habían atraído un castigo sobrenatural. Se dice que algunos visitantes aún buscan las cruces grabadas en las piedras, que supuestamente fueron dejadas como advertencia para ahuyentar el mal.
La historia de este enigmático asentamiento también ha inspirado a figuras de la cultura. Por ejemplo, el célebre escritor gallego Castelao plasmó este relato en una de sus obras. Con el paso de los siglos, la naturaleza prácticamente engulló las antiguas viviendas, ocultándolas bajo un denso manto de vegetación. La situación se agravó tras las talas de árboles en 2018 y 2019, durante las cuales se dañaron las pocas estructuras que quedaban en pie. Hoy en día, del asentamiento sólo sobreviven unos cuantos muros, pero el lugar sigue atrayendo a viajeros curiosos y amantes de los sitios abandonados. Acuden aquí para descubrir uno de los rincones más misteriosos de Rianxo. Entre la niebla, los bosques de eucalipto y las ruinas de piedra aún vive una historia donde se entrelazan la peste, supersticiones y un tesoro que, según algunos, aún permanece oculto bajo tierra.












