
En la costa de Cantabria, rodeada de verdes colinas, se encuentra la pintoresca localidad de Comillas. Este lugar, antaño uno de los favoritos de la familia real española, hoy atrae a turistas de Madrid, Francia y Reino Unido. La mayoría viene para admirar «El Capricho», una de las pocas obras de Antoni Gaudí fuera de Cataluña. Sin embargo, cerca de esta joya del modernismo, se alza otro tesoro arquitectónico igualmente impresionante, aunque a menudo pasado por alto.
Se trata del Palacio de Sobrellano, un majestuoso edificio de estilo neogótico que se alza en medio de jardines bien cuidados. El palacio fue construido entre 1881 y 1888 según el proyecto del arquitecto catalán Joan Martorell i Montells. El encargo fue realizado por Antonio López y López, marqués de Comillas, quien pensaba utilizarlo como residencia de verano para su familia y para recibir a miembros de la corte real.
El aspecto arquitectónico del palacio es una combinación ecléctica de estilos: se aprecian motivos de la gótica civil inglesa, detalles venecianos y elementos mudéjares. Para su época, el edificio representó un auténtico avance tecnológico. El marqués ordenó equiparlo con iluminación eléctrica, lo que convirtió al palacio en uno de los primeros edificios electrificados de España. Así esperaba impresionar al rey Alfonso XII, aunque el monarca no llegó a hospedarse en la residencia antes de que estuviera completamente terminada.
El interior del palacio impresiona por su lujo y atención al detalle. Los visitantes pueden contemplar muebles creados por un joven Gaudí, así como pinturas y esculturas de reconocidos maestros, como Joan Roig. Destacan especialmente el Salón del Trono, cuyas paredes están cubiertas de pan de oro, la biblioteca y el museo del segundo marqués. En la decoración se emplearon maderas nobles como el ébano, el roble y el nogal. El elemento central del vestíbulo es una monumental escalera de alabastro, iluminada por luz natural que se filtra a través de un enorme techo acristalado.
La fachada del edificio está realizada con piedra local de Carrejo, lo que le confiere un característico tono rojizo. Está adornada con galerías abiertas de arcos trilobulados y columnas rematadas con elementos decorativos, entre los que se incluyen lirios heráldicos y caballos alados. Los jardines, diseñados por un paisajista francés, esconden otra sorpresa: entre la vegetación se pueden encontrar fragmentos arqueológicos de la época romana, como sarcófagos y columnas, testigos de la antigua historia de este lugar.
Hoy el Palacio de Sobrellano está abierto al público. Las visitas guiadas se realizan de martes a sábado. El precio de la entrada es de 7 euros para adultos y de 5 euros para niños de 4 a 12 años y para colectivos con derecho a descuento. Los niños menores de 3 años pueden acceder gratis. Es una oportunidad única para acercarse a la historia y apreciar el genio arquitectónico que, de manera injusta, permanece a la sombra de su vecino más famoso.












