
Enseñar órdenes a un perro no solo es una forma de establecer contacto con la mascota, sino también una etapa clave en la formación de su carácter y comportamiento. Todo dueño sueña con que su amigo de cuatro patas obedezca a la primera, pero en la práctica algunos trucos se aprenden fácilmente, mientras que otros requieren tiempo y paciencia. Todo depende de las características individuales del perro, su edad, temperamento y, por supuesto, del enfoque del propietario.
Algunas órdenes resultan todo un desafío para un cachorro, mientras que otras se asimilan en apenas unos días. Es fundamental comprender que el éxito del adiestramiento depende de muchos factores: la motivación, la constancia, el refuerzo adecuado y saber cuándo detenerse. En este artículo encontrarás un repaso de las órdenes más sencillas y las más complicadas, así como recomendaciones para que el proceso de aprendizaje sea efectivo y agradable para ambos.
Trucos difíciles
Existen órdenes que exigen del perro no solo atención, sino también buena coordinación, flexibilidad e incluso cierto grado de valentía. Por ejemplo, dar una voltereta sobre la espalda no es una tarea sencilla. El animal no solo debe comprender qué se le pide, sino también superar el miedo a un movimiento nuevo. Igualmente complicada es la orden de ‘hacerse el muerto’: el perro debe relajarse por completo y quedarse inmóvil, algo que va en contra de su naturaleza activa.
Caminar hacia atrás es otro ejemplo de un truco complicado. Para la mayoría de los perros, ir marcha atrás no es natural, por lo que el aprendizaje requiere paciencia y una consolidación gradual de la habilidad. Las órdenes «ladra» y «silencio» tampoco siempre son fáciles: la mascota debe aprender a controlar sus emociones y responder a las señales del dueño, algo que no todos los cachorros logran de inmediato.
También pueden surgir dificultades con la orden «no tires». Esto es especialmente relevante para las razas enérgicas, que adoran explorar todo a su alrededor. Enseñar a un perro a caminar junto a su dueño sin tensar la correa requiere constancia y paciencia. Por otro lado, la orden «trae» parece sencilla solo a primera vista: para que el perro recoja objetos específicos por su nombre, debe desarrollar memoria y la capacidad de distinguir entre diferentes objetos.
Órdenes sencillas
Entre las órdenes más fáciles destaca «sentado». La mayoría de los perros se sientan instintivamente, por lo que reforzar esta acción en respuesta a la señal del dueño no suele ser complicado. La orden «deja» también se aprende rápidamente: ayuda a desviar la atención de la mascota de objetos o situaciones no deseados. Lo principal es recompensar oportunamente al perro por la respuesta correcta.
«Dame la pata» es un clásico del adiestramiento. Este gesto es fácil de reproducir y los perros comprenden rápidamente que pueden recibir una golosina o elogios a cambio. La orden «ven aquí» se basa en el instinto natural de la mascota de estar cerca de su dueño, por lo que aprenderla suele ser sencillo. «Túmbate» es otro ejemplo de orden que los perros cumplen gustosamente, especialmente si el adiestramiento se realiza en un ambiente tranquilo.
Adiestramiento efectivo
Para que el proceso de adiestramiento sea agradable y dé resultados, es fundamental elegir la motivación adecuada. Para la mayoría de los perros, la mejor recompensa sigue siendo una golosina sabrosa, pero no hay que olvidar los elogios, las caricias o el juguete favorito. Es preferible empezar las sesiones en un lugar tranquilo, donde nada distraiga la atención del animal.
Las sesiones prolongadas no siempre son efectivas: los cachorros se cansan rápido y pierden interés. Lo ideal es practicar durante 5-10 minutos varias veces al día. La recompensa por obedecer una orden debe llegar de inmediato, así el perro entenderá mejor por qué lo elogian. Usa señales claras: un gesto o palabra para cada orden. No repitas la instrucción varias veces seguidas, de lo contrario la mascota dejará de responder.
Termina cada sesión en un tono positivo. Incluso si algo no salió bien, permite que el perro cumpla una orden que ya conozca, felicítalo y déjalo ir a jugar. Este enfoque crea una actitud positiva hacia el aprendizaje y fortalece la confianza entre ambos.
Consejos para dueños
Recuerda que cada perro es único. Algunos aprenden con rapidez, mientras que a otros les hace falta más tiempo y paciencia. No compares a tu mascota con otras; enfócate en reconocer sus logros y mantener su interés en el entrenamiento. Si algo no funciona, intenta cambiar el enfoque: utiliza nuevos incentivos, varía el lugar de las prácticas o reduce la duración de las sesiones.
Tu estado de ánimo también es fundamental. El perro percibe las emociones del dueño, así que procura mantener la calma y ser amable. No regañes a tu mascota por los errores, mejor refuerza sus aciertos. Con el tiempo, incluso los trucos más difíciles se volverán comunes y favoritos para tu perro.












