
El Estado asume la tutela de los menores migrantes
El gobierno español ha anunciado la finalización del proceso de reubicación de aproximadamente 600 menores extranjeros que llegaron a las Islas Canarias (Islas Canarias) y solicitaron protección internacional. Esta medida responde a la decisión del Tribunal Supremo, que obligó al Estado a hacerse responsable de estos niños. Durante varios meses, decenas de instalaciones fueron adaptadas de forma urgente para acogerlos y afrontar la llegada masiva de nuevos migrantes.
Hasta ahora, la tutela de los menores migrantes era responsabilidad de las comunidades autónomas a las que llegaban. Sin embargo, debido al fuerte aumento de embarcaciones arribando, las Islas Canarias quedaron saturadas. Las autoridades regionales recurrieron a la justicia para solicitar una redistribución de la responsabilidad. Ahora, el Estado está obligado a garantizar la atención no solo de los adultos, sino también de los niños que buscan asilo.
Nuevos centros y traslados: así ha cambiado el sistema de acogida
En total se han creado 817 nuevas plazas para alojar a menores en situación especialmente vulnerable. Según las autoridades, aún quedan alrededor de un centenar de plazas libres que se ocuparán a medida que lleguen más migrantes. El traslado y la gestión de los niños se realiza ahora en estrecha coordinación entre la administración central y la regional.
A pesar de los avances logrados, el proceso estuvo marcado por malentendidos entre el ministerio y las autoridades locales, lo que provocó retrasos en el traslado de los menores. Actualmente, la situación se ha estabilizado y ambas partes continúan trabajando conjuntamente en la acogida de los niños hasta que el tribunal emita una decisión definitiva.
Desafíos de integración y críticas a los traslados
Las autoridades no revelan el número exacto de menores trasladados a la península ni de aquellos que permanecen en las islas. Se sabe únicamente que, además de los nuevos centros en el continente, en Canarias se han habilitado dos instalaciones permanentes donde se atienden las necesidades individuales de cada menor. Aquí también se evalúa la posibilidad de integración en la comunidad local o la preparación para una vida independiente en la adultez.
Uno de los centros más grandes, Canarias 50, originalmente destinado a adultos, fue adaptado para acoger a menores. Antes de ser enviados a la península, los niños pasan aquí por una evaluación. Sin embargo, estos traslados han generado descontento entre docentes, tutores y familias que brindan apoyo humanitario. Muchos adolescentes, ya adaptados a las escuelas y pueblos locales, se vieron obligados a abandonar su entorno habitual, lo que representó para ellos una experiencia inesperada y dolorosa.
Financiación y próximos pasos
En los últimos meses se han destinado 40 millones de euros para abordar el problema, y el régimen de financiación de emergencia se ha prorrogado hasta finales de marzo de 2026. Además, se han asignado otros 300.000 euros. Los fondos no solo se destinan a la creación de infraestructuras, sino también a garantizar la alimentación y condiciones de vida dignas para los menores.
Aunque el Estado ha cumplido con los requisitos judiciales, el futuro de los menores migrantes depende en gran medida de la colaboración entre las autoridades centrales y regionales. El Gobierno de Canarias sigue ejerciendo la tutela y la integración y el apoyo a los niños continúan siendo una prioridad para todos los implicados en el proceso.












