
En la alta sociedad de España, no es habitual hacer públicas las disputas familiares, pero la historia del clan Allendesalazar ha sido una sonada excepción. Recientemente, uno de los hermanos de Rita Allendesalazar, José María, transfirió a sus hijos dos títulos de conde: Alpuente y Montefuerte. A simple vista, se trata de un hecho común en una dinastía aristocrática, pero en realidad es solo un nuevo capítulo de un drama familiar que se prolonga desde hace años tras los muros de los palacetes familiares.
Rita Allendesalazar es una de los seis hijos del marqués de Casa Riego, quien durante muchos años encabezó el protocolo de la Casa Real de España y fue uno de los hombres de mayor confianza del rey Juan Carlos I. Su repentina muerte en 1983 dejó viuda a Isabel de la Sierva, con seis herederos y una inmensa fortuna. Fue entonces cuando se sembraron las semillas del futuro conflicto que acabó dividiendo a la familia en dos bandos enfrentados.
El fallecido marqués deseaba que sus bienes se repartieran por igual entre todos sus hijos. Sin embargo, su viuda tenía planes muy distintos y mostró una clara preferencia por los varones. No se trataba solo de dinero, sino de un impresionante patrimonio que incluía numerosas propiedades, obras de arte de valor incalculable, muebles antiguos y joyas de familia, entre las que destacaba un collar de platino con diamantes y esmeraldas que en su día perteneció a la reina María Cristina.
Como resultado, todos los títulos paternos fueron repartidos entre los dos hermanos. Manuel heredó los marquesados de Santa Cristina y Casariego, mientras que José María recibió los condados que ahora ha transmitido a sus hijos. Sin embargo, la hermana mayor, Isabel, quien según la ley actual debería haber recibido los cuatro títulos, no obtuvo nada. Pero esta no fue la decisión más polémica de la matriarca de la familia.
El golpe más duro aguardaba a Rita Allendesalazar y a su hermana Almudena tras el fallecimiento de su madre en 2017. Durante la lectura del testamento, ambas descubrieron que habían sido desheredadas por completo. Los motivos expuestos en el documento resultaban claramente forzados: supuestamente, el marido de Rita en algún momento aspiró a un título nobiliario que la madre destinaba a la hija mayor, y Almudena insistió en vender el chalé familiar en una zona exclusiva de Madrid.
A las hermanas sólo les quedó la parte obligatoria por ley, lo que en España equivale prácticamente a una desheredación total. Pero la última voluntad de la madre contenía aún una cláusula especialmente humillante: la parte correspondiente a Rita y Almudena solo podía entregarse en efectivo o en valores. Así, quedaban excluidas del legado histórico y material de la familia Allendesalazar. A la amiga cercana de la infanta Elena no le quedó más remedio que acudir a los tribunales para defender sus derechos.
A pesar de estas intensas disputas familiares, Rita, que recibió el título de condesa de Ventosa tras su matrimonio, supo mantener la dignidad y se convirtió en un refugio tranquilo y un apoyo fundamental para las hijas de los reyes honorarios en los momentos más difíciles para ellas.












