
Una caldera de gas averiada en un piso de alquiler es una auténtica prueba de paciencia, sobre todo si el propietario no se da prisa en solucionar el problema y te ves obligado a calentar el agua en una olla. La legislación española establece claramente quién debe hacerse cargo de este tipo de averías, pero en la práctica los inquilinos a menudo se encuentran en un callejón sin salida. ¿Qué hacer si el casero ignora tus peticiones? Te explicamos cómo actuar para no quedarte sin agua caliente y mantener la calma.
La cuestión de quién debe pagar la reparación o sustitución de una caldera rota preocupa a miles de inquilinos en todo el país. Muchos creen que, si la avería no se debe a su uso, es el propietario quien debe asumir el gasto. Pero, ¿qué dice la ley y cómo reclamar si el dueño del piso no responde a tus solicitudes?
La ley y las obligaciones
En España está en vigor la Ley de Arrendamientos Urbanos (Ley de Arrendamientos Urbanos, LAU), que obliga al propietario a mantener la vivienda en condiciones habitables. Si la caldera deja de funcionar y te quedas sin agua caliente o calefacción, esto se considera una vulneración de las condiciones de habitabilidad. El casero está obligado a reparar la avería a su costa, salvo que los daños sean consecuencia de un mal uso por parte del inquilino.
Sin embargo, en la práctica muchos propietarios intentan trasladar la responsabilidad a los inquilinos, alegando pequeñas averías o el desgaste del equipo. Es importante recordar: si se trata de una avería grave que impide el uso normal de la vivienda, la ley está de tu lado. No permitas que el arrendador te convenza de lo contrario.
Procedimiento a seguir
Si el propietario de la vivienda ignora tus solicitudes de reparación, actúa por etapas. Primero documenta el problema por escrito: envía una notificación por correo electrónico, mensajería instantánea o, preferiblemente, a través de un servicio oficial (por ejemplo, burofax). En el mensaje describe la avería con detalle, indica la fecha en que la detectaste y adjunta fotos o vídeos. Esto te ayudará a demostrar que informaste del problema a tiempo.
Después, facilita el acceso para que revisen el equipo. Por ley, debes permitir que el propietario o su representante comprueben la avería. Si la situación no se resuelve y el problema pone en riesgo tu salud o seguridad (por ejemplo, sin calefacción en invierno), tienes derecho a llamar a un especialista por tu cuenta y luego exigir el reembolso de los gastos.
Cuándo puedes rescindir el contrato
Si el arrendador sigue ignorando sus obligaciones, tienes derecho a rescindir el contrato de alquiler. La ley permite poner fin al alquiler en caso de infracciones graves por parte del propietario, e incluso, en ocasiones, reclamar una indemnización por las molestias ocasionadas. Lo principal es conservar todos los documentos y la correspondencia, para que en caso de disputa dispongas de pruebas que respalden tu posición.
No olvide guardar todos los recibos y dictámenes de los especialistas si decide solucionar la avería por su cuenta. Esto le permitirá recuperar el dinero gastado mediante un proceso judicial o en la etapa previa al juicio. En algunos casos, el inquilino incluso puede exigir una reducción del alquiler por el periodo en que la vivienda era inhabitable.
Pequeñas reparaciones y mantenimiento
No todas las averías son responsabilidad del propietario. La ley menciona las llamadas «reparaciones menores», relacionadas con el uso normal de los electrodomésticos. Por ejemplo, el cambio de un filtro, la limpieza de radiadores o la sustitución de pequeñas piezas. Estos gastos corresponden al inquilino, siempre que no se trate de una avería grave.
Sin embargo, si la caldera deja de funcionar por completo o requiere una reparación costosa, la responsabilidad es del propietario. Es fundamental distinguir dónde termina la responsabilidad del inquilino y dónde empieza la del dueño. Si tiene dudas, consulte con un abogado o acuda a una asociación de inquilinos.
Plazos y responsabilidades
La ley no fija plazos exactos para la reparación de las averías, pero si se trata de problemas que afectan a la salud o seguridad, el arreglo debe realizarse de inmediato. Retrasar la solución puede acarrear sanciones adicionales para el propietario, incluyendo litigios judiciales.
El inquilino, por su parte, está obligado a informar sobre la avería lo antes posible y no debe obstaculizar el acceso de los especialistas. Si usted tarda en avisar o no permite la entrada del técnico, el propietario puede acusarle de agravar la situación. En este caso, parte de la responsabilidad podría recaer sobre usted.
Quizá no lo sepa, pero en España cada año se registran miles de disputas entre inquilinos y propietarios relacionadas con reparaciones y mantenimiento de electrodomésticos. La mayoría de los conflictos surgen por desconocimiento de los propios derechos y obligaciones. Los expertos aconsejan conservar siempre la correspondencia y los documentos relacionados con el alquiler para poder demostrar rápidamente su postura en caso de conflicto. No tema defender sus intereses: la ley suele estar del lado de los inquilinos responsables.












