
Batalla judicial por el piso familiar: así comenzó todo
El Tribunal Supremo ha cerrado el mediático caso del desahucio de un hijo adulto del piso de sus padres en Oviedo. La historia se remonta a 2018, cuando el hijo, tras quedarse sin recursos, regresó al hogar familiar. Al principio, sus padres le apoyaron, pero pronto la convivencia se convirtió en una sucesión de conflictos. La situación se agravó cuando el hijo acusó al padre de abuso sexual. La investigación no halló pruebas, pero el padre se vio obligado a dejar la vivienda y trasladarse a casa de su hija. Los intentos de regresar acababan en nuevas disputas, y finalmente el hombre perdió el acceso a su propia vivienda.
Curatela y disputa por los derechos sobre la propiedad común
Para proteger a su esposa y preservar el patrimonio familiar, el cabeza de familia inició el proceso de curatela para la mujer; desde entonces, sus intereses los representaba la administración del Principado de Asturias. En 2023, el hombre interpuso una demanda para desalojar al hijo, alegando que ocupaba el piso sin base legal. La primera instancia falló a favor del padre, pero el tribunal de apelación revocó la decisión al considerar que la demanda requería el consentimiento del curador, ya que se trataba de una propiedad compartida del matrimonio.
Tribunal Supremo: uno de los cónyuges puede defender los bienes comunes
El Tribunal Supremo revisó la decisión de la apelación y determinó: cualquiera de los cónyuges tiene derecho a proteger los bienes comunes de manera independiente, incluso si el otro está bajo tutela. Los jueces subrayaron que la ley no exige la participación obligatoria del tutor para este tipo de demandas. En este caso, la tutela la ejercía un organismo estatal, no el cónyuge, lo que no limita el derecho del segundo cónyuge a defender la propiedad. Por lo tanto, el padre actuó conforme a la ley al acudir a los tribunales sin el consentimiento del tutor.
Derecho a convivencia y obligaciones familiares
El tribunal prestó atención no solo a los asuntos patrimoniales, sino también a las circunstancias personales. El hombre intentó restablecer la vida en común con su esposa, con quien convivió casi 50 años. Los jueces consideraron que el hijo utilizaba la vivienda solo gracias a la buena voluntad de los padres y, tras la retirada del consentimiento, su estancia se volvió ilegal. La edad del demandante, el cierre del caso penal y los intentos del hijo de aprovechar la situación influyeron en la decisión judicial.
Desalojo legal: ¿en qué se diferencia la precariedad del alquiler?
El desalojo por “precariedad” se aplica cuando una persona vive en una vivienda sin contrato y no se marcha tras la retirada del permiso. A diferencia de los conflictos con inquilinos, aquí no hay ni contrato ni obligaciones de pago. El tribunal confirmó: si el propietario retira el consentimiento anterior, el antiguo ocupante debe desalojar el piso.
Mitos sobre el desalojo de familiares: la opinión del tribunal
Una decisión de alto impacto ha desmontado mitos comunes. En primer lugar, los lazos familiares no otorgan automáticamente el derecho de residencia. En segundo lugar, el permiso de residencia puede ser revocado en cualquier momento. En tercer lugar, los tribunales no siempre favorecen a los familiares: en ausencia de fundamentos legales, el propietario tiene prioridad. Este caso ha marcado un precedente importante en disputas familiares por bienes inmuebles.












