
A principios de enero, la familia de María Pombo y Pablo Castellano vivió un esperado acontecimiento: nació su tercera hija, Mariana. Para María, ese día fue mucho más que un parto más; supuso una experiencia emocional intensa, repleta de descubrimientos inesperados y sentimientos profundos. Ella confesó que fue el nacimiento más emocionante y memorable de los tres, y que la espera y los preparativos para conocer a la pequeña se convirtieron en una historia aparte.
María recuerda que durante todo el embarazo estaba convencida de que el parto se adelantaría, como ya había ocurrido antes. Sin embargo, Mariana decidió regalarle a su madre una Navidad tranquila y llegar justo para las fiestas, naciendo casi en la semana 40. Gracias a eso, la familia pudo disfrutar los últimos días de espera sin prisas ni ansiedad, y María tuvo tiempo para prepararse mentalmente para ese momento tan especial.
El inicio del parto
María recuerda con detalle la mañana en que comenzaron las contracciones. Se despertó por el dolor, que aparecía cada diez minutos, y enseguida supo que había llegado el gran día. A pesar del creciente malestar, decidió no apresurarse para ir al hospital, prefiriendo pasar la mañana con sus hijos, despedirse de ellos y finalizar los últimos preparativos. Fue la mejor decisión: la despedida de Martín y Vega resultó ser la parte más dura de todo el día para ella.
Cuando el dolor se intensificó y las contracciones se volvieron más frecuentes, María entendió que ya no podía quedarse en casa. En ese momento, el deseo de recibir anestesia superó su miedo al parto. En el hospital le aplicaron una epidural y la tensión dio paso al alivio. La espera por conocer a su hija la llenó de nuevas emociones, y el tiempo hasta la llegada de Mariana pasó volando.
El encuentro con Mariana
A las 16:30, María vio por primera vez a su hija recién nacida. Confesó que sintió una oleada indescriptible de amor y felicidad. Ese instante fue un verdadero regalo del destino para ella, y repetía que estaría dispuesta a vivirlo una y otra vez. Incluso varios días después del alta, María no podía desprenderse de la pulsera del hospital: los recuerdos del parto la hacían llorar de alegría.
Sin embargo, lo más difícil no fue la prueba física, sino el adiós emocional a sus hijos. María contó que Martín no pudo contener las lágrimas y Vega lloraba en silencio, sin entender por qué su madre se iba. Ese momento fue realmente duro para ella, ya que no sabía cuánto tiempo pasaría antes de volver a ver a sus pequeños. Cuando Martín fue al hospital a conocer a su hermana, su primera pregunta fue cuándo mamá regresaría a casa.
Tradiciones familiares
Mariana llegó a la familia no solo como una hija muy esperada, sino también como un símbolo de unidad y cuidado. María quiso que la presentación con su hermana fuera especial: preparó un disfraz de Spider-Man para Martín y uno de Capitán América para Vega. Ahora, según María, su principal misión es proteger a la hermana menor y ser su apoyo incondicional. Esta tradición ha abierto un nuevo capítulo en la vida familiar, llenando el hogar de alegría y risas.
María no oculta que cada vez que recuerda ese día experimenta una avalancha de emociones, desde orgullo hasta una leve nostalgia. Está convencida de que son justamente esos momentos los que fortalecen a la familia, y que los recuerdos permanecen para siempre. Para María, el nacimiento de Mariana fue más que un reto físico: fue una lección de amor, paciencia y verdadera fuerza maternal.
Emociones y vivencias
La historia de María Pombo no es solo un relato de parto, sino una mirada sincera a la maternidad, donde la alegría y el dolor van de la mano. Ella no teme compartir sus miedos y vulnerabilidades, demostrando que incluso los momentos más felices pueden estar marcados por la preocupación y las lágrimas. Ahí radica la verdadera fortaleza de una mujer: en saber aceptar sus emociones y encontrar en ellas una fuente de inspiración.
María admite que no esperaba una reacción tan intensa tras el nacimiento de su tercer hijo. El apoyo de su familia y seres queridos le ayudó a afrontar la ansiedad, y el amor por sus hijos se convirtió en el principal motor en ese día complicado. Está convencida de que cada madre atraviesa retos similares, y que son precisamente esas experiencias las que hacen especial la maternidad.
RUSSPAIN recuerda que María Pombo es una de las influencers más conocidas de España, y comparte activamente su vida en las redes sociales, hablando a menudo sobre valores familiares, maternidad y experiencias personales. Su sinceridad y transparencia la han convertido en un ejemplo para muchas madres jóvenes en todo el país. La familia de María y Pablo Castellano goza de gran popularidad, y sus historias conectan con miles de seguidores.












