
A solo una hora en coche de la capital española se esconde un rincón sorprendente, como detenido en el tiempo. Montejo de la Sierra es una pequeña localidad en las montañas donde la vida transcurre con calma y la naturaleza deslumbra por su diversidad. Aquí, entre colinas y bosques, se conserva el ambiente de la auténtica España rural, algo raro de encontrar en las rutas turísticas habituales.
El mayor orgullo de este lugar es el hayedo, reconocido como Patrimonio Mundial por la UNESCO. El bosque se extiende por las laderas de la Sierra del Rincón y se considera uno de los hayedos más meridionales de Europa. En otoño el paisaje es especialmente bello: los árboles se tiñen de vivos colores y el aire se llena de frescura y aroma a hojas. Para muchos viajeros, este sitio es un auténtico descubrimiento: aquí no solo se puede pasear por senderos pintorescos, sino también sentirse parte de un mundo natural único.
El propio pueblo tiene un ambiente especial. Calles estrechas, casas de piedra y madera, plazas acogedoras: todo esto crea la sensación de haber viajado al pasado. El centro de la vida es la plaza con la fuente, donde los habitantes se reúnen por las tardes y los turistas descansan tras sus paseos. La arquitectura es típica de las zonas montañosas: muros gruesos, tejados de teja y vigas de madera. Merece especial atención la iglesia San Pedro In Cathedra, con su techo tallado y antiguos altares, así como dos pequeñas ermitas, una de las cuales ofrece una vista impresionante del valle.
Hayedo: un milagro natural cerca de Madrid
El hayedo de Montejo no es solo un hermoso lugar para pasear. Su microclima único permite que aquí crezcan árboles que normalmente se encuentran mucho más al norte. El bosque ocupa más de 250 hectáreas y, para preservar su delicado ecosistema, el acceso está estrictamente regulado. Solo se puede entrar con reserva previa y formando parte de un grupo guiado. Tres rutas de distinta dificultad permiten elegir la opción adecuada para cualquier nivel de preparación.
Este bosque es un verdadero paraíso para los amantes de la naturaleza. Aquí se encuentran especies raras de plantas y animales, y los árboles centenarios crean una atmósfera de cuento. Los guías locales explican cómo el bosque cambia con la llegada del otoño, por qué hay tanta diversidad de aves y cómo la gente ha protegido este rincón durante siglos en su estado original. Para muchos visitantes, la visita al hayedo se convierte en el momento más destacado del viaje.
Turismo sin prisas ni multitudes ruidosas
Montejo de la Sierra es el lugar ideal para quienes están cansados del ritmo de la ciudad. No hay grandes hoteles ni entretenimientos bulliciosos, pero sí la oportunidad de descansar de verdad, disfrutar del silencio y de la belleza natural. En el pueblo funcionan varios pequeños restaurantes que sirven cocina tradicional, y los vecinos siempre están dispuestos a recomendar las mejores rutas para pasear.
En otoño, aquí llegan no solo turistas de Madrid, sino viajeros de todo el país. Les atrae la oportunidad de presenciar un fenómeno natural poco común: un hayedo meridional, que en esta época del año luce especialmente hermoso. Montejo de la Sierra ofrece la posibilidad de olvidar por un instante el ajetreo cotidiano y descubrir otra España, donde la naturaleza y las personas conviven en armonía.











