
A las puertas de la planta siderúrgica Sidenor en Basauri (País Vasco) reina la tensión: en las vallas y farolas cuelgan pancartas contra Israel y llamados al boicot. Los trabajadores no ocultan su preocupación: su empresa se encuentra en el centro de una sonada investigación por el envío de acero a Israel en plena ofensiva en Gaza.
Investigación y acusaciones
La Audiencia Nacional de España ha abierto diligencias contra el director de Sidenor y dos altos directivos. Se les investiga por la supuesta venta ilegal de acero a una empresa israelí especializada en armamento. Según la instrucción, las operaciones se realizaron sin el permiso de las autoridades españolas ni el registro en los listados estatales obligatorios. La investigación fue impulsada por una asociación palestina de Cataluña, que denunció la posible exportación ilegal de materiales de doble uso.
Durante meses, los detalles del caso se mantuvieron en secreto. Pero, tras las publicaciones en medios internacionales y la aparición de datos sobre partidas concretas de acero enviadas a Israel, el asunto cobró una nueva dimensión. Las autoridades del País Vasco exigieron públicamente explicaciones a Sidenor y la empresa se vio obligada a emitir comunicados oficiales.
Reacción de la plantilla y los sindicatos
Los trabajadores de la fábrica admiten que quedaron sorprendidos por la noticia. Muchos desconocían el destino exacto de la producción y se enteraron de los detalles únicamente a través de la prensa. Entre los empleados reina la confusión y el descontento: temen que su trabajo pueda ser utilizado con fines militares. Los sindicatos exigen transparencia a la dirección y la ruptura de todos los vínculos con empresas israelíes relacionadas con la industria de defensa.
En agosto, el colectivo organizó una huelga en solidaridad con los habitantes de Gaza. Los empleados insisten en que no quieren ser parte del conflicto y exigen que su trabajo no se utilice para la fabricación de armas.
Detalles de los envíos y posición de la empresa
La investigación determinó que, desde el verano de 2024, Sidenor envió a Israel más de 1.200 toneladas de acero, incluyendo varios cargamentos importantes a través de los puertos de Barcelona y otras ciudades. Tras el inicio de la investigación, la compañía anunció el fin de la colaboración con sus socios israelíes, citando la decisión del gobierno de España de suspender los contratos con Israel. Sin embargo, siguen existiendo muchas preguntas sin respuesta: se desconoce si la dirección sabía el destino final de la producción y por qué las transacciones no se formalizaron correctamente.
Por ahora, las autoridades no han presentado cargos contra la empresa como persona jurídica para no perjudicar a los trabajadores. Sin embargo, se han abierto casos individuales contra algunos directivos por contrabando y complicidad en crímenes de lesa humanidad.
Impacto del escándalo en la región y en los negocios
Sidenor es uno de los principales referentes del sector metalúrgico en el País Vasco, con plantas de producción en varias regiones de España y oficinas en toda Europa. Los contratos con Israel representaban menos del 1% de su facturación total, pero las consecuencias del escándalo pueden ser mucho más graves para la reputación de la empresa y de todo el sector.
Por el momento, la dirección de Sidenor evita hacer comentarios detallados y promete colaborar plenamente con la investigación. Por su parte, los trabajadores continúan exigiendo garantías de que su esfuerzo no será utilizado para fines que contradigan sus principios éticos.












