
En España se está desarrollando un resonante proceso judicial en torno a un hombre que durante años se presentó como un «maestro iluminado». La investigación sostiene que, bajo la apariencia de trabajar en el crecimiento personal, cometió graves delitos contra mujeres que confiaban en él.
El acusado, cuyo nombre no se ha hecho público en su totalidad, formó un grupo en el que prometía a las participantes ayudarles a superar barreras internas y encontrar armonía. Sin embargo, según la acusación, detrás de la fachada de prácticas espirituales, se ocultaban actos sistemáticos de violencia y humillación. Cinco mujeres que decidieron acudir a los tribunales afirman haber sido víctimas de abusos sexuales, así como de presión psicológica y física.
La fiscalía solicita una condena de 70 años de prisión para el hombre. En el escrito de acusación se recogen no solo episodios de agresión sexual, sino también casos de lesiones y trato denigrante. Cada uno de los delitos se califica por separado, lo que aumenta la pena total a la que podría enfrentarse el acusado.
A pesar de la gravedad de los cargos, el hombre continuó con sus actividades incluso después de que el caso se hiciera público. Según los especialistas que asistieron a las víctimas, muchas de ellas no lograron liberarse de la influencia del grupo durante mucho tiempo, por miedo a las consecuencias y por no creer que serían escuchadas.
El proceso judicial apenas comienza y la sociedad sigue de cerca el desarrollo de los acontecimientos. Las preguntas no solo giran en torno a las acciones del propio acusado, sino también a cómo logró evitar la responsabilidad durante tanto tiempo. Se espera que el juicio arroje luz sobre los mecanismos de manipulación y control utilizados en estos grupos, así como sobre las deficiencias en la protección de las víctimas.











