
A mediados de diciembre se firmó en Valencia un contrato que ya se considera el más grande en la historia de la ciudad. El Ayuntamiento cedió oficialmente la gestión, modernización y mantenimiento de todo el sistema de alcantarillado a un consorcio integrado por Acciona, Becsa y Ciclagua. El monto del acuerdo es de 281,2 millones de euros y tendrá una vigencia de 15 años. Este contrato es fruto de una larga y reñida licitación en la que participaron casi todos los principales actores del sector.
El documento fue firmado por la vicealcaldesa Julia Climent y el representante del consorcio liderado por Acciona, Manuel Civera. Para garantizar el cumplimiento del contrato, la empresa ganadora depositó una fianza de 12,7 millones de euros en la caja municipal. Este paso era obligatorio para la aprobación definitiva del acuerdo.
La pugna por el contrato
La elección del adjudicatario estuvo marcada por intensas disputas y reclamaciones. Inicialmente, el grupo formado por Global Omnium, Grupo Bertolín e ISG obtuvo la mejor puntuación técnica y presentó la oferta económica más baja. Sin embargo, su propuesta fue descartada por un precio sospechosamente bajo —un 30% por debajo de la media del mercado—. Los técnicos municipales consideraron que la empresa no justificó de manera convincente esa rebaja y la excluyeron del concurso.
El segundo lugar según los criterios técnicos lo ocupó el consorcio Hidraqua (Veolia) junto con Pavasal y SAV. Tras la exclusión de Global Omnium, ellos se convirtieron en los principales rivales de Acciona. Ambas uniones que no resultaron ganadoras presentaron reclamaciones ante el Tribunal Administrativo Central de Recursos Contractuales del Ministerio de Hacienda, solicitando la revisión de los resultados del concurso y la evaluación de las ofertas.
Procesos judiciales
La presentación de reclamaciones suspendió automáticamente el proceso de adjudicación del contrato. El Ayuntamiento ya estaba listo para aprobar al ganador, pero tuvo que esperar la decisión del tribunal. En junio, las autoridades rechazaron las primeras objeciones administrativas de los competidores, aunque la última palabra la tenía el órgano judicial.
Semanas después, el tribunal emitió su decisión: ambas reclamaciones fueron rechazadas. Los jueces consideraron correctas las acciones de la comisión municipal y ratificaron la legalidad de todas las fases de la evaluación de ofertas. Tras esto, las autoridades locales pudieron finalizar el procedimiento y firmar el contrato con Acciona, Becsa y Ciclagua.
Antecedentes del caso
Acciona ya gestionaba el alcantarillado de València, pero su contrato anterior expiró en enero de 2024. Posteriormente, el Ayuntamiento convocó un nuevo concurso público, al que se permitió concurrir a casi todas las grandes empresas del sector. En esta ocasión, las condiciones fueron más estrictas y el importe alcanzó una cifra récord para este tipo de acuerdos municipales.
El propio contrato no estuvo exento de polémica. En el pasado, apareció en la investigación del caso Azud, que trataba sobre el posible pago de 1,7 millones de euros en comisiones al abogado José María Corbín, familiar de la exalcaldesa Rita Barberá. La investigación sospecha que ese dinero pudo haber sido un soborno para la adjudicación del contrato ya en 2006.
El desenlace de la historia
Por ahora no está claro si las empresas que perdieron recurrirán la decisión del tribunal ante instancias superiores. Sin embargo, tras el fallo, las autoridades municipales lograron culminar el proceso y firmar el esperado contrato. Ahora Acciona, Becsa y Ciclagua asumen oficialmente la gestión y modernización de todo el sistema de alcantarillado de València durante los próximos 15 años.












