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Aprender un nuevo idioma en la madurez: desafíos, descubrimientos y beneficios para el cerebro

Por qué los españoles no deben temer aprender idiomas después de los 50: hechos sorprendentes

Aprender un idioma extranjero después de los 50 no es fácil, pero fortalece el cerebro. Nuevas investigaciones lo demuestran: incluso pequeños progresos aportan beneficios. Los españoles descubren ventajas inesperadas al estudiar idiomas.

En España, cada vez es más común debatir hasta qué punto es posible aprender un idioma extranjero cuando ya se superan los cincuenta años. Muchos ciudadanos, especialmente en grandes ciudades como Madrid y Barcelona, se enfrentan a este reto: algunos sueñan con hablar inglés con fluidez, otros prefieren francés o alemán. Sin embargo, en la práctica, a los adultos les resulta difícil. Las lecciones que parecían sencillas en la juventud ahora requieren mucho más esfuerzo y paciencia.

Los estudiantes mayores comentan que les cuesta más memorizar nuevas palabras y reglas gramaticales, y que la concentración se desvanece rápidamente. Los profesores de las academias de idiomas lo confirman: los alumnos adultos avanzan a pequeños pasos, y en ocasiones retroceden. Pero, pese a todas las dificultades, el interés por los idiomas entre los españoles de mayor edad no desaparece. Muchos siguen asistiendo a clases, aunque el progreso les parezca lento.

Beneficios para el cerebro

Científicos afirman que, aunque llegar a ser completamente bilingüe en la madurez es casi imposible, el propio proceso de aprendizaje aporta enormes beneficios al cerebro. Investigaciones recientes demuestran que las personas que dominan varios idiomas mantienen la mente lúcida por más tiempo y afrontan mejor los cambios de memoria relacionados con la edad. Esto se nota especialmente en quienes usan el idioma extranjero en la vida cotidiana, y no solo en clase.

En noviembre de 2024, la revista científica Nature Aging publicó los resultados de un amplio estudio en el que participaron más de 87.000 personas de entre 51 y 90 años de distintos países de Europa. Se descubrió que el multilingüismo ayuda a ralentizar el envejecimiento cerebral, y que el efecto se intensifica con cada nuevo idioma aprendido. Los autores del estudio subrayan que, incluso si no se logra dominar completamente un idioma, el propio proceso de aprendizaje ya tiene un impacto positivo en las funciones cognitivas.

La experiencia española

En España, la actitud hacia el aprendizaje de idiomas está cambiando. Hace apenas 30 años, muchos extranjeros que vivían en la Costa Blanca o en Andalucía pasaban años sin llegar a dominar ni siquiera el español básico. Hoy la realidad es distinta: cada vez más españoles mayores se inscriben en cursos de idiomas no solo para viajar, sino también para mantener la mente activa. En Madrid y Barcelona se abren nuevas escuelas donde las clases están especialmente dirigidas a personas mayores de 60 años.

Sin embargo, no todos los idiomas se aprenden con la misma facilidad. Por ejemplo, el japonés, el coreano o el árabe se consideran de los más difíciles para los hispanohablantes. La gramática, el orden de las palabras, el sistema de escritura: todo esto requiere un enfoque especial y mucha paciencia. No obstante, incluso los pequeños logros —como pedir un café en japonés o entender un cartel en la calle— aportan alegría y una sensación de logro.

Tecnología y motivación

Las aplicaciones modernas para aprender idiomas se han convertido en una verdadera revelación para los mayores en España. Permiten estudiar a su propio ritmo, repetir el material tantas veces como sea necesario y perder el miedo a equivocarse. Sin embargo, los expertos señalan que ninguna tecnología puede sustituir la comunicación en persona. Sólo la práctica con personas reales ayuda a consolidar los conocimientos y superar la barrera del idioma.

Muchos profesores recomiendan no ponerse metas inalcanzables. Lo más importante es disfrutar del proceso, no tener miedo a cometer errores y celebrar cada nueva palabra aprendida. Incluso si no llegas a hablar el nuevo idioma con fluidez, tu cerebro te agradecerá este entrenamiento. Como apuntan los especialistas, son precisamente los retos complejos los que mejor mantienen la agilidad mental en la madurez.

Nuevos horizontes

En España aumenta el número de personas que se atreven a empezar a aprender un idioma después de los 60. Para ellos, no es sólo una forma de mantener la mente activa, sino también una oportunidad de ampliar su círculo social, conocer otra cultura y sentirse más jóvenes. Los clubes de idiomas, los encuentros con hablantes nativos y los viajes al extranjero en grupo se convierten en parte de esta nueva vida activa.

Los psicólogos aconsejan: no te compares con los estudiantes jóvenes ni esperes resultados inmediatos. Cada paso adelante ya es un logro. Y lo principal es no detenerse y seguir aprendiendo, porque eso es lo que ayuda a mantener el interés por la vida y la confianza en uno mismo.

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