
La tarde del martes fue agitada en el pequeño municipio andaluz de Fines. El alcalde, Rodrigo Sánchez, visiblemente cansado y claramente conmocionado, salía de la oficina de una de sus empresas acompañado por agentes de la Guardia Civil. Su destino era Almería, donde, en lugar de pasar la noche en casa, la pasaría en la comisaría de policía.
Junto a él fueron detenidas otras seis personas, entre ellas el presidente de la Diputación Provincial. Todos están bajo sospecha por supuestas tramas irregulares en la adjudicación de contratos municipales, así como por cohecho, malversación y blanqueo de capitales. La investigación se lleva a cabo con total discreción, aunque algunos detalles ya han empezado a circular por las calles del pueblo.
Ciudad en shock: ambiente de sospecha y silencio
El día comenzó para los vecinos de Fines con la inesperada visita de la policía. Los coches patrulla con sirenas, los agentes con perros y la conmoción frente a la casa del alcalde se convirtieron rápidamente en el tema central de conversación en los bares y en las calles. Circulaban rumores: algunos apoyaban al detenido, otros celebraban su arresto. Pero la mayoría prefería no opinar en voz alta, temiendo las posibles consecuencias.
El pueblo, donde casi todos se conocen, parecía haberse quedado paralizado. Entre el ruido de las obras y el habitual golpeteo de fichas de dominó en el club de jubilados, las conversaciones sobre lo sucedido se daban en voz baja. Muchos recordaban que, durante los años de mandato de Sánchez, Fines había visto la llegada de numerosos proyectos: desde calles renovadas hasta el moderno ayuntamiento revestido de mármol. Sin embargo, ahora esos logros están bajo una nube de sospecha.
Lazos familiares y antiguos escándalos
La historia de la familia Sánchez ha suscitado preguntas entre los habitantes del lugar desde hace tiempo. El hijo del alcalde ya había estado bajo la mirada de la justicia: primero el caso fue archivado, luego recibió una condena por construcción ilegal, pero más tarde fue absuelto. En 2021 volvió a ser detenido en el marco de una investigación relacionada con la compra de mascarillas médicas. En ese mismo momento también fue arrestado el sobrino del alcalde, quien ocupaba un cargo importante en la Diputación.
La investigación sostiene que fue precisamente Fainés quien se convirtió en el punto de partida para toda una red de empresas que obtuvieron contratos lucrativos para el suministro de material sanitario. En el caso aparecen otros familiares de Sánchez, así como conocidos vinculados a compañías sospechosas de blanqueo de capitales a través de negocios ficticios.
Vecinos entre el temor y el cansancio
En la ciudad reina un clima de desconfianza. La mayoría prefiere no hablar de lo que ocurre, temiendo por su reputación o incluso su trabajo. Solo unos pocos expresan abiertamente su satisfacción por la detención del alcalde, recordando viejos agravios y preguntándose por qué la investigación empezó recién ahora.
Mientras la policía seguía registrando oficinas y viviendas, los documentos incautados e incluso rifles de caza eran sacados a la vista de los pocos transeúntes. El abogado de Sánchez no se separaba de su cliente, hablando constantemente por teléfono y observando los movimientos de los investigadores.
El escándalo en Fainese ha supuesto un verdadero golpe para la comunidad local. La ciudad, que solía enorgullecerse de sus logros, ahora se encuentra en el centro de una sonada investigación y sus habitantes enfrentan una disyuntiva: guardar silencio o buscar respuestas a las preguntas incómodas.












