
En Aragón ha estallado una polémica en torno a cuatro hoteles que en los últimos meses han ofrecido alojamiento temporal a migrantes en espera de resolución sobre su solicitud de asilo humanitario. Las autoridades regionales han decidido anular las licencias de estos establecimientos, argumentando que no cumplen con los requisitos vigentes para alojamientos turísticos. Los propietarios aseguran que continuaron prestando sus servicios habituales —alimentación, limpieza, hospedaje—, pero los funcionarios insisten en que el estatus de hotel implica un modelo diferente de funcionamiento.
Entre los establecimientos afectados se encuentra el hotel La Pardina, en la ciudad de Sabiñánigo, que durante cuatro décadas operó con licencia. Según los empresarios, la iniciativa de acoger a migrantes partió de organizaciones sociales que firmaron contratos para proporcionar alojamiento temporal. La mayoría de los nuevos huéspedes son originarios de países del África subsahariana.
Las autoridades destacan que los hoteles que acogen migrantes a través de programas sociales dejan de cumplir con los criterios del sector turístico. Se refieren, en particular, a los requisitos sobre alojamiento, prestación de servicios y transparencia en la atención a los clientes. Aunque el servicio para los residentes no ha cambiado, formalmente estos establecimientos ya no se consideran hoteles en el sentido tradicional.
La decisión de la administración ha provocado el descontento entre los propietarios de hoteles. Señalan que actuaron dentro del marco legal y colaboraron con las autoridades oficiales. Según ellos, la retirada de las licencias pone en riesgo empleos y la estabilidad del negocio. Algunos empresarios ya han anunciado su intención de impugnar la decisión ante los tribunales.
Por su parte, los representantes de las autoridades locales insisten en que los hoteles deben utilizarse exclusivamente para fines turísticos. Cualquier desviación de este perfil, incluso si se mantienen los servicios estándar, se considera una infracción. Como resultado, cuatro establecimientos han perdido el derecho a operar como hoteles, lo que podría afectar el alojamiento de migrantes en la región.
Si no lo sabía, La Pardina es uno de los hoteles más antiguos de Sabiñánigo, inaugurado en la década de 1980. A lo largo de los años ha cambiado de propietarios varias veces, pero siempre ha sido popular entre los turistas. En los últimos años, el hotel ha participado en diversas iniciativas sociales, incluidas programas de acogida de migrantes. Las autoridades de Aragón regulan activamente el mercado de servicios turísticos, prestando especial atención al cumplimiento de los estándares y a la transparencia en la gestión hotelera.












