
Las autoridades de la comunidad autónoma de Extremadura (Junta de Extremadura) han aprobado destinar más de un millón de euros al desarrollo de instalaciones deportivas en pequeñas localidades de la región. En total, 21 municipios recibirán subsidios directos, pero 20 de ellos están gobernados por representantes del Partido Popular (PP), lo que ha generado una ola de críticas por parte de la oposición y de habitantes de otras poblaciones.
Los funcionarios explican que las ciudades seleccionadas cuentan con recursos limitados y no pueden competir en igualdad de condiciones en las convocatorias de financiación. Según afirman, la ayuda se concede en casos excepcionales y cuando existen necesidades urgentes y comprobadas de infraestructura deportiva. Sin embargo, este enfoque ha generado dudas en otros municipios, que también llevan años reclamando mejoras en las condiciones para la práctica deportiva y han quedado sin apoyo.
Críticas a la distribución y reacción de la oposición
La decisión de otorgar las ayudas ha provocado malestar entre representantes de otras fuerzas políticas. La oposición señala que casi todos los beneficiarios son municipios gobernados por el Partido Popular, y que el único municipio excluido también está próximo a la coalición gobernante. En respuesta a las acusaciones, las autoridades recordaron que en el marco de otros programas, como PIDEX, este año recibieron financiación 76 ciudades, la mayoría de ellas gestionadas por socialistas (PSOE).
Sin embargo, los residentes y alcaldes de las localidades que no recibieron apoyo consideran que el proceso de asignación fue opaco e injusto. En particular, en Barbaño (Badajoz), una localidad de unos 650 habitantes, llevan varios años reclamando la sustitución del terreno de tierra del campo de fútbol por césped artificial. Los vecinos han organizado protestas en repetidas ocasiones, señalando que la práctica deportiva resulta inviable en días de lluvia debido a las inundaciones del campo.
Las voces de los municipios excluidos de la ayuda
El alcalde de Barbaño, Sergio Tena, señala que su municipio no recibió información sobre el procedimiento ni la posibilidad de presentar una solicitud. Según afirma, la decisión sobre la asignación de fondos se tomó sin anuncio público ni convocatoria transparente. Destaca que es fundamental para los niños del lugar contar con un campo de fútbol moderno que les permita practicar deporte en condiciones dignas.
Una situación similar se vive en Villa del Rey (Cáceres), donde residen apenas 120 personas. El alcalde, José Flores (PSOE), también insiste en la necesidad de construir una pista deportiva polivalente. Según sus cálculos, la inversión no superaría los 60 mil euros, sin embargo, sus peticiones no han recibido respuesta por parte de las autoridades regionales.
Argumentos del gobierno y nuevas acusaciones
El gobierno regional liderado por María Guardiola defiende que la asignación directa de subvenciones garantiza el acceso igualitario a servicios deportivos en zonas despobladas y vulnerables. Las autoridades argumentan que las decisiones se basan en informes técnicos y necesidades certificadas de los municipios, así como en la urgencia y gravedad de los problemas de infraestructura detectados.
Sin embargo, representantes del PSOE y de Unidas por Extremadura consideran que esta práctica genera desigualdad entre los municipios y perpetúa un sistema en el que sólo las ciudades ‘afines’ se benefician. La oposición recuerda que en el proyecto de presupuesto, que finalmente no fue aprobado, también se preveía destinar la gran mayoría de los fondos para infraestructuras educativas a municipios gobernados por el Partido Popular.
Debate sobre justicia y transparencia
Desde Unidas por Extremadura subrayan que este sistema de reparto de fondos ya existía bajo el gobierno socialista y que es necesario un cambio profundo. Según sus representantes, favorecer únicamente a los municipios ‘leales’ amplía la brecha entre distintas partes de la región y no responde a las verdaderas necesidades de la población.
Las autoridades de Extremadura insisten en que todas las decisiones se han tomado en base a criterios objetivos y a informes técnicos. Sin embargo, el malestar entre los ciudadanos y la oposición persiste, y la cuestión sobre la transparencia y equidad en la distribución de fondos públicos sigue abierta.











