
En Girona se ha reavivado una nueva polémica en torno a los símbolos de la monarquía española. El ayuntamiento, bajo la presión de una decisión judicial, se vio obligado a devolver el retrato de Felipe VI a la sala de plenos. Sin embargo, en lugar de la imagen tradicional del rey, ahora cuelga un retrato inusual, compuesto por numerosas fotos pequeñas tomadas el día del referéndum por la independencia de Cataluña, el 1 de octubre de 2017.
La idea de este formato pertenece al actual alcalde de la ciudad, quien consideró que era posible cumplir la ley sin renunciar a sus propias convicciones. El mosaico, formado por fotos que capturan momentos clave de aquel día, se ha convertido en un recordatorio del deseo de los ciudadanos de Girona por la autodeterminación y su actitud ante la corona española. Los autores de las fotografías cedieron expresamente sus obras para la creación de este retrato.
La cuestión de devolver el retrato del monarca se planteó ya al inicio de la actual legislatura, cuando un representante del partido Vox insistió en el cumplimiento de los requisitos formales. Cabe recordar que el anterior retrato del rey fue retirado de su lugar de honor hace más de diez años, tras la abdicación de Juan Carlos I. Desde entonces, no había imagen del jefe del Estado en la sala de plenos, lo que provocó el descontento de ciertos sectores políticos.
El proceso judicial concluyó a finales de abril de 2025, cuando el tribunal obligó al ayuntamiento a colocar el retrato de Felipe VI en un lugar visible. En la sentencia también se mencionaba la cuestión de exhibir la bandera nacional, aunque no se dieron instrucciones específicas sobre su visibilidad. Finalmente, la bandera de España fue colocada en un rincón ‘de honor’, pero no en un lugar destacado.
Debajo del retrato se encuentra una placa con la inscripción «Por exigencia legal», donde se explica que la imagen fue colocada en cumplimiento de una resolución judicial. El texto también recuerda que en octubre de 2017 el rey no condenó las acciones de las fuerzas de seguridad durante el referéndum. Las autoridades municipales subrayan que este enfoque permite cumplir la orden judicial y, al mismo tiempo, expresar la postura de los habitantes de Girona respecto a la monarquía y la independencia de Cataluña.











