
Barcelona pone en marcha un programa que puede cambiar la vida de cientos de personas mayores. Las autoridades municipales han anunciado la creación de una prestación mensual de 400 euros para personas mayores de 55 años que se encuentran al borde de perder su vivienda debido al aumento de los alquileres. Esta medida busca frenar la ola de desahucios y respaldar a quienes más sufren por la presión del mercado inmobiliario.
En los últimos meses, la situación de la vivienda en Cataluña se ha convertido en uno de los temas más candentes de debate. Los precios de pisos y alquileres siguen subiendo, mientras la demanda de compradores extranjeros y fondos de inversión desplaza a los residentes locales de sus barrios habituales. Esto es especialmente visible en distritos como Eixample, donde muchas viviendas permanecen semivacías la mayor parte del año porque sus propietarios solo vienen durante las vacaciones.
Un mercado bajo presión
El alcalde de Barcelona, Jaume Collboni, ha lanzado duras críticas hacia los compradores extranjeros, especialmente aquellos ajenos a la Unión Europea. Según sus palabras, la ciudad pierde viviendas para los residentes habituales y los pisos se convierten en objetos de especulación o en segundas residencias. Collboni manifestó que apoyaría la prohibición de compra de inmuebles por parte de extranjeros no pertenecientes a la UE, si la ley lo permitiera.
Las autoridades de Cataluña ya han recibido varios informes de expertos sobre cómo combatir la compra de viviendas con fines de reventa o alquiler. Una de las opciones es endurecer las normativas urbanísticas para limitar la conversión de pisos en activos de inversión. Colboni también propuso aumentar los impuestos para los no residentes que adquieren vivienda y subrayó que la época de ganancias fáciles por el alquiler en Barcelona está llegando a su fin.
Mayores en riesgo
Las personas mayores han resultado ser especialmente vulnerables. Aunque muchas de ellas son propietarias de sus viviendas, hay quienes se ven obligados a alquilar o incluso a compartir piso. En los casos más graves, terminan en la calle. La nueva ayuda de 400 euros está dirigida a quienes destinan más de un tercio de los ingresos familiares al alquiler, así como a padres y madres solteros.
El Ayuntamiento destaca que la ayuda está destinada a quienes realmente corren el riesgo de quedarse sin hogar. Si los gastos de alquiler superan un tercio de los ingresos familiares, se puede optar a este apoyo. Colboni remarcó que la ciudad no puede permitirse perder a vecinos que han trabajado toda su vida y ahora se enfrentan a una situación complicada debido a los cambios en el mercado.
Lucha contra las consecuencias
Las autoridades de Barcelona no se limitan únicamente al apoyo financiero. La ciudad también debate otras medidas para frenar la especulación y devolver la vivienda al mercado para los residentes permanentes. Entre las propuestas figuran un mayor control sobre el alquiler, el aumento de impuestos a los inversores y la prohibición de ciertas operaciones inmobiliarias.
La cuestión de cómo proteger a los grupos vulnerables también se debate a nivel nacional. Recientemente, en España se ha abierto una discusión sobre la regularización de migrantes, lo que también está relacionado con la presión sobre el mercado inmobiliario. Por ejemplo, la decisión del gobierno sobre la regularización urgente de migrantes ha generado controversias sobre cómo esto afectará la disponibilidad de viviendas y la protección social.
En los últimos años, en España se han adoptado repetidamente medidas para apoyar a los inquilinos y combatir el aumento de los precios de la vivienda. En algunas regiones se han impuesto límites al incremento de los alquileres, así como programas de subsidios para familias con bajos ingresos. Sin embargo, expertos señalan que sin cambios integrales en la legislación y un control sobre las inversiones de grandes fondos, el problema de la accesibilidad a la vivienda solo se agravará. En otras ciudades del país, también se discuten iniciativas para limitar la especulación y apoyar a los grupos de población más vulnerables.












