
La decisión de transformar por completo la zona costera del Fòrum en Barcelona podría cambiar la imagen habitual de la ciudad y afectar la vida cotidiana de miles de habitantes. Tras años de incertidumbre, las autoridades han descartado los antiguos planes de construir un zoo marino y han optado por una nueva vía: crear un gran espacio público enfocado en peatones, deporte y cultura. Esta medida promete no solo mejorar el acceso al mar, sino también establecer un nuevo estándar para las transformaciones urbanas en España.
La plataforma, que durante años permaneció abandonada y evocaba sueños incumplidos, pasará ahora a formar parte de un recorrido unificado de siete kilómetros a lo largo del Mediterráneo. El proyecto contempla la conexión entre nuevas y ya existentes zonas de ocio, lo que permitirá a residentes y visitantes pasear libremente desde el puerto hasta la desembocadura del río Besòs. Se ha puesto especial énfasis en adaptar el área a los retos climáticos: el futuro corredor será resistente a fenómenos meteorológicos extremos, algo especialmente relevante para las zonas costeras de Cataluña.
Un giro en la política urbanística
Durante mucho tiempo, el terreno junto al mar permaneció como símbolo de ambiciones no realizadas. La idea de un zoológico marino, discutida desde principios de los 2000, nunca llegó a concretarse, y la plataforma de hormigón se convirtió en una ‘mancha’ urbanística en el mapa de Barcelona. El nuevo proyecto, denominado Delta Prim, transforma por completo la visión sobre el uso de este espacio. En lugar de atracciones comerciales y áreas cerradas, surgirán parques abiertos, zonas deportivas, espacios culturales y miradores con vistas al mar.
Las autoridades municipales destacan que este proyecto culmina años de trabajo para recuperar y desarrollar el litoral, iniciado en los años 90. Según el alcalde Jaume Collboni, en unos años, los residentes podrán recorrer a pie desde el puerto hasta el Fórum sin encontrar barreras ni zonas abandonadas. Esta iniciativa no solo devuelve al municipio espacios perdidos, sino que también refuerza su capacidad de adaptación frente a riesgos climáticos futuros.
Nuevas oportunidades para el barrio
El plan de desarrollo prevé dividir el área en dos zonas principales: una plaza central con campo de fútbol, infraestructura para eventos masivos y actividades culturales, y áreas verdes en los límites, con paseos arbolados, miradores y accesos cómodos a la playa. Este formato aspira a atraer a distintos grupos de vecinos, desde familias con niños hasta aficionados al deporte y seguidores de festivales urbanos.
Las obras comenzaron con la renovación del paseo marítimo de Mar Bella en verano de 2025 y se prolongarán hasta la primavera de 2027. Después, se iniciará la adecuación de la propia plataforma, lo que transformará de manera definitiva el paisaje del barrio de Sant Martí y sus alrededores. La inversión prevista en el proyecto ronda los 10 millones de euros anuales, lo que evidencia la firme intención del gobierno municipal.
Una ciudad para las personas
El abandono de grandes infraestructuras privadas en favor de espacios públicos refleja la nueva filosofía de desarrollo de Barcelona. La ciudad busca ser más abierta, verde y accesible para todos, no sólo para turistas o inversores. El nuevo corredor junto al mar pretende ser más que un simple lugar de paseo; es también un símbolo de cambio en la política urbana: ahora, la prioridad son los intereses de los vecinos antes que los proyectos comerciales.
La creación de un espacio así puede servir de ejemplo para otras ciudades españolas, donde la gestión de las zonas costeras suele generar controversias. Barcelona demuestra que incluso los tramos más olvidados y complejos pueden convertirse en áreas modernas de convivencia, ocio y encuentro.
Contexto y ejemplos
En los últimos años, en España se han impulsado cada vez más proyectos para transformar paseos urbanos y antiguas zonas industriales en espacios públicos. En Valencia, por ejemplo, ya ha finalizado la rehabilitación del antiguo puerto, donde ahora se celebran eventos culturales y funcionan restaurantes. En Málaga, los antiguos almacenes del litoral se han convertido en parques y centros de exposiciones. Iniciativas como estas no solo mejoran la calidad del entorno urbano, sino que también fortalecen el desarrollo de las comunidades locales. El proyecto barcelonés sigue esta tendencia, apostando por la sostenibilidad y la accesibilidad para todos.












